El suéter rayado.

Corría el año 2008 cuando tenía veintidós años, caminando por una plaza de la ciudad vi un maniquí con un suéter que me gustó, entré a la tienda que era el empleo de moda para  muchos estudiantes porque pululaban mis amigos universitarios que aplicaban medio tiempo para no aburrirse en la ciudad, nunca supe por qué no apliqué yo. Resulta que no había de mi talla pero mi amiga se lo quitó al maniquí y me lo vendió. Lo usé para salir de fiesta inconmensurablemente, también para asistir a un par de entrevistas de trabajo, una vez Nataly me dijo que parecía abejita con las rayas grises y negras pues lo usé con una playera amarilla, era un suetercito como de abuelo, tenia sólo tres botones en la parte de abajo para cerrarlo, no se si es correcto decir que el corte era de V. Estuvo conmigo cuando me independicé de mis padres y sobrevivió a las múltiples mudanzas y usos estos ocho años, me parece gracioso como se rompen los vasos y se pierde la ropa de una casa a otra. Ocho años después, estaba en mi carro con el ahora ex-novio haciendo cosas de adolescente dentro de aquel, por la emoción del momento eyaculó sobre su camisa y yo también; por alguna razón yo traía el suéter y se lo presté para que se cubriera pues aun vive con sus papás y seria inapropiado entrar con semejantes manchas húmedas. No se si decidió conservar mi suéter como recuerdo de algo que no perduró, tengo miedo de que lo tire a la basura, nunca sabrá lo importante que esa prenda fue para mí pero tampoco se lo dije. Ahora que ya no nos veremos, que no sentiré su textura sobre mi piel y que no me acompañará en otra mudanza siento nostalgia, probablemente tendré muchos suéteres más pero nunca como aquel que me hizo parecer abejita en una noche de lo más bella.

Coldbudy 11122016

 

Advertisements

About this entry