Las lecciones de la juventud.

Los años pasan y las emociones no se sienten igual aunque sean las mismas, a pesar de que he leído autores que han dado a mi forma de ver el mundo un tono diferente al de mis conocidos en esta ciudad. He encontrado gente como yo pero en el fondo no somos iguales, nuestras melancolías no tienen el  mismo origen y no se comportan de la misma manera; podría decir que nostalgia es nostalgia y punto, pero yo pienso que no. No gusto de ponerme en drogas naturales o cinéticas para procesar mi camino por esta vida, nunca le he encontrado el sentido y no creo empezar a mis treinta. Intenté de todo ya, psicólogo, yoga, cosas espirituales relacionadas con la fe, filosofía y psicomagia. He hecho algunos de éstos actos pscicomágicos y aunque parecieran algo lúdico, en verdad han liberado mi inconsciente. Justo ahora prefiero leer, solamente leer. Absorber la experiencia de personas más experimentadas y adaptar lo que mejor me parezca en mi día a día. He caído en el mismo tema más de una vez pero ya no lo proceso de la misma manera, no digo que esté madurando, sólo que se siente diferente. Meses atrás no me reconocía la mirada cuando me reflejaba en un espejo, no es que ahora lo haga porque hay días que me siento aún perdido pero por lo que he observado, todos en este mundo experimentan la misma sensación sólo que no hablan de ello. Veo a un niño lastimado por temas naturales de la vida, dando a luz una melancolía que no lo deja ni en la sombra de la noche pero que sabe como ponerla en una caja y mandarla pasear para disfrutar el amanecer, el agua, la comida, una tarde lluviosa, una mañana con neblina, la compañía de otros y en general, la vida.

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