Mi crush, la espiritista y el vino merlot.

Eso del crush ha de venir de la frase ¨amor platónico¨  que en sí se refiriere a otra cosa excepto a eso cuando la usamos, pero como esto no es clase de filosofía no lo voy a comentar. Me gusta decir crush, ese termino anglosajón que adoptamos para referirnos a alguien del que no sabemos gran cosa pero nos gusta un chingo. Pues como todos, tengo uno y contemplo poner plan en acción pronto. Generalmente son atracciones sexuales que se desean materializar y así quitarse la espinita, como diríamos en mi pueblo. Pensaba en cómo hacer el segundo contacto ya que el primero ha sido un éxito y como estas cosas son delicadas por su naturaleza, hay que ser muy sutil en qué decir y cómo hacerlo para no alejar a la presa con tanto entusiasmo que uno pudiera expresar o dar a notar con las miradas ya de por sí lascivas. Decía, eso pensaba mientras bailaba al ritmo de sonidos electrónicos en lo que podría llamarse un festival improvisado; sonreía estúpidamente mientras me acordaba de este crush, luego, se aproxima una mujer pequeña de estatura moviendo sus caderas con entusiasmo y sin más introducción me dice que debo ser feliz, que no me lo estoy permitiendo y que sufro porque en mi familia no aceptan mis gustos por otros de mi mismo género. La miro sonriente, le respondo que soy feliz, que tengo mis ratos como todos y que mi familia ni fuma qué haga o no con mi vida debajo de las sábanas, en realidad pienso que a nadie le importa, a veces ni a mí. Me dice que es espiritista, que ella ha visto mi dolor con su talento, trato de no reírme y continuo bailando; otro de su mismo grupo se acerca y me dice que soy luz, que tengo mucha y que se ha sentido atraído hacia mi. En qué quedamos pues, ¿soy oscuridad porque sufro o luz porque soy feliz y le atraigo?, ahora si dejo salir una risa natural y sin remedio. Me ven raro, se van y se pierden entre la multitud que ahí converge. Después, me acerco al puesto de vinos para comprar mi ultimo trago y le indico al sujeto que me sirva un tinto, el que sea, a esa hora y en la condición beoda en la que estaba no importaba la uva, fermentación ni casa de producción. Altaneramente me responde que tiene muchos tipos de vino, haciéndome saber que le diga un tipo específico retando así a mi ignorancia. Merlot por favor, le respondo impaciente; no tengo ese, sólo mezcla de Cabernet Sauvignon. Pienso que es un pendejo, pues en qué quedamos, ¿tiene de muchos tipos o no?. El ultimo casa madero ya se lo llevaron, termina por responder para no parecer estúpido supongo. Le compro la botella del Cabernet Sauvignon y camino de regreso, rumbo a la fiesta con los espiritistas, los beodos, los adictos; hacia la oscuridad, hacia la luz, hacia la vida.

Coldbudy.

29052016

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