Domingo.

Este es uno de esos domingos de resaca después de una muy buena velada con los amigos, pensaba que confirme pasaban los años las amistades del pasado se irían convirtiendo en más cercanas y los lazos fortificándose cada vez más, pasa ocasionalmente pero en general no. Me doy cuenta que lo que va creciendo son nuestras imperfecciones como humanos, sentimientos raros que se generan por el éxito o bienestar aparente de alguien. Yo no estoy exento de eso pero hago mi mejor esfuerzo por controlarlo, cuando digo que siento orgullo porque mis amigos viajan o van ascendiendo en la escalera de necesidades de este mundo en realidad lo siento. Aquellos que se han divorciado o roto el compromiso de una relación de muchos años pretenden hacerme saber que es prácticamente imposible eso del amor, que es puro interés y no se qué tanta mierda más. Puede que lo sea, pero esa no es mi convicción y no tendría por que serlo. Es verdad que podría ser complicado pero también está la posibilidad de que no sea así. Ninguno está exento de ser engañado por aquellas personas que amamos, pero es parte de la vida y uno decidiría si el amor es lo suficientemente fuerte para darle vuelta a la página o dimitir. Soy de esas personas que ponen barreras para protegerse de otras y de las que aprendieron a tener una personalidad alterna para poder convivir con los demás, no siendo hipócrita, sólo tolerante, pero he descubierto recientemente que hacer eso en el fondo me lastima porque esas personas podridas desde su interior ven esto como aceptación a su mierda y premeditado o no, es imposible no salpicarme de ellos, de su porquería aparentemente inocua pero altamente nociva para el alma. Siempre he encontrado reconfortante una buena taza de café, de té, de whisky, de mezcal, películas con buen guión, con buena dirección y fotografía, con libros que me muestran lugares que probablemente nunca visitaré por falta de tiempo o dinero, de un cigarro y de música, siempre música que me acompaña a todas partes, incluso cuando no tengo un reproductor cerca, están en mi cabeza y ese es mi mejor playlist. Recuerdo hace un par de años estado en la playa con una amiga y otros más que conocimos en ese viaje, en algún momento llegó este sujeto con dos cervezas y éramos cinco personas, ordenó que él compartiría la suya con su novia y la otra debía ser compartida entre mi amiga y otro sujeto dejándome a mi totalmente fuera de su circulo de bebidas. Creo que ha sido de las situaciones más incomodas que he estado y  no por la indicación que dio aquel sujeto, si no porque mi amiga no hizo nada al respecto y lo obedeció, yo hubiera actuado diferente, yo actúo diferente cuando alguien intenta minimizar a alguien que estimo. Ayer, estaba en una reunión por la tarde con un nuevo amigo que llegó del extranjero y todo fluía según mi percepción correctamente, él no le quitaba la vista a mi reloj, intentaba leer la marca, por qué no sólo me pregunta, pensé. La organizadora de la reunión nos corre sutilmente pues tenía cosas qué hacer, creo que todos las teníamos pero ella insistió en organizarla, bien puede quedarme a ver películas en mi casa pero decidí ir. Luego comienzan a ponerse de acuerdo para ir al cine y justo me sentí como la anécdota de la cerveza en la playa. Esta amiga que está notablemente podrida de su interior invita a nuestro nuevo amigo al cine y quedan sin siquiera incluirme o preguntar si me apetece la idea de ir, supuestamente, me dijo ella un rato después que, no me incluyó porque sabe que esas películas no me gustan, pero insisto, ¿es políticamente correcto hacer ese tipo de groserías?



Me voy a casa con una desazón rara en mi ser, creo que para evitar esto debería vivir en las pinches montañas o en un país donde no hablen ninguna de las lenguas que conozco. Pongo música y bebo, escribo esto y soy nuevamente feliz. Sé que más de uno quiere salir conmigo y lo veo en sus ojos, en su lenguaje corporal pero no logro entender qué es eso que les frena preguntarme, también me cuestiono qué será eso que me frena invitarlos, supongo es miedo, miedo a su negativa dadas las circunstancias del entorno; por ahora me siento completo y no esperaré a que las cosas sucedan solas evidentemente pero dada tanta cosa emocional que me abruma, hoy prefiero seguir viendo películas solo en mi sillón.

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