IV.El vacío es de color verde.

How did I end up here? Me pregunto mientras hago a un lado los trozos quemados de un intento de papa asada que para nada sabe bien, escucho a una mujer de color preguntarle a su hija por teléfono ¿por qué me lo has ocultado? Se nota decepcionada y con muchas ganar de acabar el turno e irse a casa, luego, llegan tres meseros que hacen el relevo y corte de caja más rápido que haya visto hasta ahora; yo, sigo degustando la cena más culera que me pude haber comprado en los Estados Unidos de América. Resulta que nada me hace sentido, vuelve esa sensación de no saber a dónde ir, de cómo convivir, de preguntarme qué quiero, a dónde quiero llegar y cómo lo haré. Preguntas que se mezclan en mi cabeza y me fastidio más porque recorren mi cerebro en inglés y español, como si con mi lengua materna no fuera suficiente; no le encuentro sabor a la comida, no me emociona estar donde estoy, lo tomo simple, como el hecho escueto de saberme satisfecho con el día de hoy pero no más allá, no lleno ni pleno de esa sensación que me hacía pensar que todo estaría bien, pienso que ya no tengo esperanza, la que tenía se ha ido disipando entre situaciones y personas, entre éxitos y malas experiencias que me hacen pensar que todo tiene un significado, al final del día todas esas cosas viven dentro de mí pero no las entiendo, son como una lengua foránea que no he estudiado y no logro comprender que, muy en el fondo tampoco quiero estudiar y definitivamente no me tomaré la molestia de hacer. Son como esa calle en mi ciudad que desde niño no le encuentro forma, es de ambas direcciones y sin acotamiento, viniendo del noreste del pueblo, te lleva a una curva que si no pones atención y das vuelta, te lleva directo a un depósito de gas ahora abandonado, a unas ruinas, a un baldío por donde pasan en paralelo las vías del tren y que tampoco llevan a ningún lado; así siento mis días, mis semanas y meses últimamente. Estuve pensando y analizando si de alguna manera estos pensamientos eran, porque los pienso desde niño, o son, porque los sigo pensando, síntomas de alguna temprana depresión que no he logrado identificar y debería tratar. El pastor de la iglesia donde solía congregarme decía, de hecho, la biblia lo menciona directamente en algún versículo que no recuerdo para poder citar; bueno, solía decir que si uno se siente vacío es porque no está lleno del espíritu santo, en términos más paganos, por no tener una relación directa con el creador del universo y sí, recientemente no tengo relación íntima ni conmigo mismo, lo cual no encuentro para nada malo, ahora necesito un espacio del mundo, incluso de mí mismo. Platicaba con este reciente amigo, al cual de pronto no pongo mucha atención a sus palabras por dos razones, una, sus ojos verdes, me pierdo en color, veo paisajes inasequibles dentro de ellos, bosques y sosiego; la otra, que habla en inglés y siendo honestos, hay momentos en los que sin tener control de ello, me desconecto y no me da la gana entenderle y comienzo a responder en español, guardo silencio al percatarme de su reacción, what the hell man, what did you just say? Quedamos en ir por un trago pero son de esas cosas que sabes no pasarán, he ahí el tema del nada tiene sentido, me refiero a que decimos cosas sin sentir ni pensar, cosas sólo por decir, lo cual encuentro muy grave. Tal vez decreté el escenario futuro pero sólo se requiere un poco de feeling para entender situaciones que pasarán o no, como esa que justo pasó. Total que caminé y caminé por aquellas calles desconocidas hasta encontrar un restaurante donde me atiende una mujer a la cual apenas y entiendo, qué me pregunta, le indico del menú lo que cenaré y procede a preparar, mientras espero, pensé si debí esperar a que me marcara e ir por el trago o si hice bien en salirme a cenar por mi cuenta, pero a este momento qué más da. Trae el plato y mientras separo algunos pedazos de papa quemada del plato continuaba preguntándome cómo fue que terminé aquí.
De regreso, paso por un bar y me apetece una cerveza, visualizo a mis colegas y me siento con ellos, hablan todos inglés pero ya es algo tarde y estoy más que fastidiado de hablar su lengua. Me auto limito a sonreír y a beber mi cerveza clara. De la nada llega mi nuevo amigo, me ve con expresión de encontrarse con alguien que no esperaba, yo por mi parte no hago expresión alguna, sólo giro la cabeza hacía la izquierda sin parpadear pretendiendo escuchar y poner atención a la conversación de los otros. Se sienta junto a mí y yo no saludo, porque aparentemente así lo dictan las reglas de lo empírico en estos rumbos, so umm; balbucea para abatir el silencio que segundos atrás comenzaba a incomodarnos a todos. Él ha estado en mi ciudad y ha ido a un bar irlandés que es algo concurrido, ahí intentó pedir cerveza extranjera pero sólo tenían la local, debiste ir en un mal día, porque generalmente tienen variedad, le dije. Se toma un whiskey en las rocas, hacemos mofa de lo caro que son las bebidas, en ratos la plática se hace grupal y hablan de Inglaterra, Francia, de la diferencia entre sus bebidas, de España y las diversas lenguas que ahí se hablan y me siento como en casa de una manera sarcástica por supuesto, así hablan en donde soy, sólo que en español y con un poco menos de presupuesto tanto en sus ropas como en los viajes. Temo que noten eso en mí porque cada uno no puede ocultar por mucho tiempo de dónde es aunque se tenga el guion ensayado y las vestimentas correctas, siempre hay un detalle que nos delata. Lo pienso mientras me observo los zapatos y al otro que está sentado con nosotros del cual noto todo esto que justo acabo de divagar. I´m ready to bed, me dice, justo me percaté que mis pensamientos me llevaron a un silencio encriptado que aparentemente duró más de dos whiskies en las rocas que se bebió y noté sobre la mesa. Alright, le respondo algo modorro. Reviso los mensajes desde mi celular para hacer tiempo y terminar mi trago, yo estaba listo para dormir desde hace dos horas. Me percaté se quedó platicando con una chica de sonrisa simpática pero falsa en el fondo y pienso que debí ser muy mal compañero de charla, me mira y le devuelvo una sonrisa torpe, me levanto y paso junto a ellos con el good night un poco más frío que el aire moviendo los arboles allá fuera…
Mientras voy manejando a la revisión matutina que debemos atender, veo las casas y me imagino perfectamente viviendo ahí, la ciudad no tiene mucho que hacer pero no es que justo ahora en mi vida esté haciendo gran cosa, con tan sólo veintinueve años de vida siento en ocasiones cansancio y achaques de anciano, aparentemente hablar las lenguas foráneas que conozco es suficiente motivo de satisfacción, digamos que todo está bien y sé que falta mucho para llegar a donde pretendo y también sé que lo voy a lograr, pero por hoy lo mantengo plano y simple para no pensar, sentir o experimentar sensaciones que aún no son momento. Hace un par de semanas recuerdo haber entrado al baño de un bar a besarme con quien sabe quién, pretendía sentir la sensación prematura de hacer algo incorrecto pero a su vez la emoción de diversión, al no sentirla salí del lugar y me fui a dormir. Desde que llegué aquí me siento como en casa, pienso que así quiero pasar el resto de mis días, entre calles así, largas y verdosas, sin miedo a ser robado o sin el simple temor de dejar mi celular en el carro porque seguramente cuando llegue ya no estará. A sentarme en la jardinera publica a leer porque es aún más bonita que la de los fraccionamientos privados en mi ciudad y al área común donde vivo yo, a probablemente volver a pensar que todo es posible, que ser feliz lo es no importa cuanta mierda caiga del cielo o te avienten en la calle, sentir que el amor todo lo puede, que la calle de mi infancia sí tiene un sentido y por eso fue construida de esa manera, que todo pasa por algo y para algo, que no moriré solo y sentiré que pertenezco a esta era, a este momento, a este tiempo, a este espacio y por sobre todo, que tengo raíces que me conectan a esta realidad… Cada día que nos vimos sentí cómo observaba mi perfil, el pelo que aún queda en mi cabeza, la estructura de mis huesos y en ocasiones mis manos, supongo en referencia al comentario de una maestra de música respecto a lo ancho de mis dedos para tocar violín, le comenté que para ella yo no tenía la madera para conseguir tocar el instrumento y emitir un sonido armonioso. Cuando yo bebía agua mientras comíamos, cuando pretendí no oírlo decir que le gustaba mi ropa, cuando me contó de su ex novia; en ocasiones levantaba las cejas asomando lo verde en sus ojos y yo respondía de la misma manera o sacando la lengua, simulando decirle what en silencio y lento con la boca a cada gesto que me hacía con los ojos. So, you´re from Mexico, I´ve been there, me dice por primera vez antes de presentarse formalmente, noto que tiene ojos verdes y acento sureño. De regreso a casa me observo en el espejo y no reconozco lo que ahí se refleja, pienso en la mujer de color, trato de recordar la imagen de la última vez que reconocí mi reflejo en un espejo y que me gustaría saber qué vio en mí que lo tenía tan atento a mis movimientos y que yo no puedo reconocer.

Coldbudy.
NC, USA 23 Abril 2015.
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