XXIII Así empieza todo.

 

 

Así empieza todo, con un final, piénsalo bien, siempre que se cierra una puerta enfrente ya está otra lista para ser abierta o una ventana o una barda enorme lista para brincarla. Yo recuerdo estar triste, mucho, sin razón lógica o motivo alguno, pero triste o más bien melancólico; mucho tiempo pensé que así era de carácter o temperamento, veintiséis años pensando semejante pendejada, una mentira que la misma vida me hizo creer, que yo era el culpable de mi propio ánimo. En fin, melancólico, siempre melancólico cayendo en la cama de quien me dejara estar en ella o dada la situación, con quien fortuitamente se atravesara en la mía, probando maneras de ver una realidad alterna y estados mentales diferentes, ir caminando sin aparente rumbo pero siempre en el fondo sabiendo perfectamente la dirección, será que sabía ya cómo eran las cosas y más bien prolongaba con esperanza aquello que ahora sé es imposible sentir o vivir, y no por mí, sino porque las circunstancias no lo permitirán; que por qué estoy tan seguro, porque si a esta edad no ha pasado,  honestamente no me sirve o causa emoción alguna vivir o sentir lo que quiero vivir y sentir ahora, años más tarde lo que quiero hoy. Creía en algo más grande a mi propio razonamiento, ahora creo, pero a mi conveniencia como todos, quería ser diferente y en mi intento por lograrlo me di cuenta que era aún más ordinario, ya que es de ordinarios querer ser diferente, palabra de vida. Ahora sólo me conformo con una pequeña vuelta por una calle con pasto mientras los rayos del son animan e iluminan mi caminar. Así empieza todo, con una esperanza y termina con el conformismo y así inicia nuevamente, con esperanza y termina otra vez en conformismo y así pasamos nuestra existencia, creyendo en algo que no se ve, vivimos esperanzados en esa certeza sin fundamentos que denominamos fe. Aquel día era de esos terregosos llenos de estrés, mucha esperanza, muy poca fe pero inconmensurables ganas de encontrar alguna respuesta en una canción, en unos besos, en una noche plateada, en un cuerpo ajeno y por sobre todo, ganas de escuchar las canciones que mucho tiempo acompañaron tanta carga y nostalgia en vivo, esas notas: do re mi fa sol la si que nunca fallaron, que siempre estuvieron ahí, que reconfortaron y exorcizaron toda la mierda acumulada de toda una vida de asquerosa y puta nostalgia.

Solía tener más amigos que los actuales, más aventuras y más cosas que contar pero nada de eso pudo sobrevivir a la caducidad de la misma vida, lo efímero del propio existir, supongo que antes de saber que hasta las cosas buenas tienen un fin uno se la pasaba más contento, ahora, sabiéndolo, creo que me amargo más y tontamente no disfruto las buenas cosas que pone la vida puesto que sólo estoy en espera del chingadazo que me hará regresar a la realidad y alejar todo signo de fe. Es por eso que experimentar filosofías de moda se torna algo interesante, digamos, en una realidad donde la religión forma parte activa de la humanidad y siempre lo será pero vamos, comienza a tornarse obsoleta como todo en este mundo, no perdona el paso del tiempo. El yoga por ejemplo, prácticas tibetanas, qué no se supone que la mayoría de la población cree en Cristo, la Virgen en todas sus versiones y apariciones, todos los santos, ángeles y arcángeles, Satanás y todos sus derivados, en hadas y troles, en ovnis, en filósofos y analistas del comportamiento, creemos en todo lo que nos venga mejor en cada momento de la vida y yo no soy la excepción. Últimamente las posiciones que brinda la yoga, de verdad algo han de tener que producen mejores experiencias que alguna droga barata y sí, en su busca de respuestas, todos las probamos, mínimo el alcohol, ya depende de cada chango qué tanto se adentra en el vicio.

Retomo, después de semejante divague al punto al que pensé, que todo tiene un principio y un fin, incluso pienso que Dios también lo tiene, aunque él mismo haya proclamado ser el alfa y el omega, ser ambos, el principio y el fin, lo eterno. Todo eso pensaba mientras manejaba rumbo a un concierto donde tenía planeado encontrar respuestas. Había sido una semana difícil, después de muchos meses de esfuerzo, concretamente treinta meses tratando de demostrar que podía aspirar laboralmente a mejores cosas, resulta que no, que ya me habían catalogado como maceta, y las macetas del pasillo no pasan; eso pendejamente se cree en un país donde el tuerto es rey. Debes chingar y matar a mucha gente para tener una posición, eso de matar y chingar es mero drama y metáfora o comparación y hasta sarcasmo, como sea, vale la pena aclarar. Me di cuenta meses después que pues lo hubiera hecho, de todos modos seguiría con el mismo hoyo en el alma pero con más dinero y supuesto éxito, pero no, ese no soy yo, así no soy, pensé en aquel tiempo, llegaré a donde quiero llegar a mi manera y si no es ahí, va a ser en otro lugar, me repetía firmemente mientras llegaba al club polo donde sería el concierto, un puto establo que la gente llama hipódromo. No sólo encontré respuestas, llegó la inspiración, esa que escasea cuando hay crisis económica y emocional. Cada tono, cada nota que salía de aquellos instrumentos me hizo pensar que tenía el control de mi vida, que podía rayarme todas las pendejadas que se me ocurrieran en la piel, que podía colapsar cualquier día si así lo disponía pero decidiéndolo yo, entendí que mi futuro o decisiones no iban a estar nuevamente en manos de alguien más y sí así fuese nuevamente, que seguro será, al menos no retenerlo y dejarlo fluir y sí, siempre esperar lo peor, porque palabra de honor, que sí crees que algo horrible es lo más horrible que te puede pasar, no dudes ni por un segundo que algo de su putísima madre peor puede suceder. Y por qué lo expreso con groserías, sencillo, no hay palabra en este lenguaje que describa lo culera y putañera de su puta madre, perra mal vibrosa que la vida se puede presentar. Y así pasaron otros meses, en soledad perpetua, en el autoaislamiento poético, pues que sí hacia las cosas de una persona catalogada normal, pero seguía eso que hace años había notado ya en fotos, eso que llaman alma o brillo de vida ya no estaba donde solía estar, dicen que en los ojos y sí, justamente yo ya no lo veía, ya no estaba y creo que sigue sin estar, sólo que ahora ya no me preocupa.

En ese caminar seguía buscando respuestas o algún tipo de consuelo en notas musicales, en unos patines, en una bicicleta, en libros, en nuevos idiomas, en otros cuerpos y en otros países. Reconfirme que todo viene desde dentro, algo tienen en común las filosofías, deportes, religiones y demás cosas de esas, todo viene desde dentro, lo que te ilumina y lo que te devora, desde dentro del ser, depende que alimentes más, al monstro o al humano, yo alimentaba a los dos de la misma manera y es lo que me tenia conflictuado, lo correcto y lo incorrecto. Lo que quiero y nunca podrá ser contra lo que tengo y no quiero tener. Cuando finalmente tenía claro el detalle, viene eso “peor” que pone todo de cabeza, un desastre natural que termina por devastar la poca infraestructura que había sobrevivido de veintisiete años de nostalgia sin sentido aparente, todo toma sentido, se aclara la procedencia de aquellos sentimientos sin fundamento que nunca se van y siempre permanecen constantes, justo cuando se decide uno a hacer algo al respecto, viene eso “peor” que lo destruye todo o mejor dicho, lo renueva todo. Mamá cae enferma y su cerebro muestra un hoyo irreparable, un colapso que la ha fulminado y de pronto es como si viera una radiografía de mi espíritu, es eso, yo tengo ese colapso fulminador en el alma, un hoyo irreparable que me ha matado el alma sabrá Dios desde cuándo. Con ella se va todo, mi principio y mi fin, ya no tengo conexión con el mundo, el lazo se rompe, no quiero investigar de dónde viene la palabra huérfano, pero debe ser de alguna etimología que represente la falta de algo, la ausencia de una conexión, la falta de algo, un hueco.

Las calles asoleadas ya no son reconfortantes, ni tampoco lo es la nicotina, no lo son una noche plateada o una tarde sepia, un buen encuentro sexual o un buen libro, nada lo es ni lo será, es sólo eso, un constante cambio en las energías o posiciones del universo que invariablemente afectan mi destino, pensaba mientras caminaba sólo en aquel enorme parque lleno de gente, pensaba que la música me agradaba pero no me reconfortaba, no hacia frio y la noche era por demás plateada, el pasto era húmedo y a pesar que estaba oscuro, se lograba oler lo fresco de la tarde aún en el, se podía ver lo verde de su consistencia y aunque traía tenis, tuve la sensación de sentir la textura en mis pies, caminando sin emoción alguna, neutral, disfrutando lo normal, exageradamente neutral, con los ojos cerrados lo sentí nuevamente, esa chispita estúpidamente nostálgica que te hace pensar que todo va a estar bien, supongo que era la canción perfecta porque abrí los ojos y el escenario estaba por demás iluminado de luces rojas, era sangre y se movían al ritmo de una palpitación, sin mucha imaginación era la comparación perfecta de un corazón vivo, lo tomé como una señal para seguir adelante, seguir avanzando es una jungla que paso a paso me consume, perdiéndome entre la multitud, el final perfecto de todas estas historias, de estos relatos, caminado hacia la vida, hacia la sangre, hacia el beat de ese corazón gigante que está enfrente, creo que la encontré, la respuesta a todo la mierda, sonreí un poco y sigo avanzando, perdiéndome entre la multitud, que buen final, pienso.

13 nov. 13    12:05am       

Coldbudy.

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