XVI. Lecciones para un corazón de metal.

Be true ´cos they´ll lock you up…

Cat power, Metal Heart.

 

 

 

 

Es la voz, es la voz lo primero que… Divagas al son de los rayos del sol tocándote la piel, mejor dicho acariciándola pues no se siente como un simple toque, es como si las yemas de unos dedos imaginarios recorrieran poco a poco tus brazos, recorrieran la espalda, rozaran tus labios, sutilmente pasaran por la cintura tocando levemente tu bien guardada y firme sexualidad; se siente como el vaho de un beso perfecto, eso, mientras inhalas y exhalas una mesurada cantidad de nicotina que actúa como relajante al son que intentas recordar su voz.

Puedes pasar minutos, muchos, observando la naturaleza árida que hay en el patio trasero mientras sales a tomar un poco de sol para alivianar la palidez en tu piel y comparas el momento como cuando un perrito ario se echa patas arriba para cargarse de energía en el patio trasero de sus dueños. El vecino que toda la vida ha tocado la batería sin ritmo, el mismo árbol que cambia de follaje cada otoño, el mismo nidito de golondrinas que hacen éstas generación tras generación; desconoces el tiempo de vida de las golondrinas. Tú, el mismo que a veces sale a fumar nicotina y otras veces marihuana, que fantasea con el futuro y se ríe del pasado, de esa anécdota que sucedió en tres segundos, en la lección que una palomilla y un pájaro te enseñaron, mejor dicho, te recordaron el proceso evolutivo, la cadena alimenticia, o sea que el más inteligente se chinga al no tan brillante y desprevenido advenedizo. Aquel día la tarde estaba tranquila, andabas en un viaje para el cual no se necesita pasaporte cuando notaste a una palomilla atrapada entre unas ramas en el jardincito, te da curiosidad y tratas de ayudarla moviendo las ramitas para que se libere cosa que no sucede, entonces metes la mano y la empujas teniendo cuidado de no lastimar sus dóciles alitas, finalmente escapa de su prisión y vuela, primero en dirección diagonal derecha para terminar apuntando su cuerpo al cielo cuando sin verlo o verla venir (porque desconoces si era macho o hembra) mientras observabas al insecto despegar con fuerza y entusiasmo al horizonte, la pinche golondrina la atrapa de un zarpazo con su pico y se la lleva al nido para naturalmente alimentar a sus pajaritos. Pero que putada, pensaste.

Hay tiempo para todo pero pareciera que sólo para cosas que no suelen hacerte sentir pleno, es un punto en el que la parranda, la mota, los fast-fucks, la patanería y la galantería resultan o al menos te parecen cuestiones adolescentes. Si te compararas con una manzana seguramente serías la verde, aun faltan por venir situaciones interesantes las cuales te hagan pensar que serás una roja pues, de pronto te auto-sorprendes actuando como adolescente escondiéndote de tu pasado y, otras veces dando la cara al presente como todo un adulto patán sin escrúpulo alguno.

Han sido días extraños, de esos que piensas en el futuro, comparas la sensación con el de una corriente marina interna, por fuera todo es normal,  de pronto hay mareas y de pronto nada pero siempre movimientos internos, corrientes que atraviesan tu norte y  sur, diestra y siniestra, hace movimientos que remueven todo lo que no necesitas y se lleva todo eso que quisieras conservar pero a su vez no te es posible retener. Nunca has sabido cómo lidiar con los cambios pues no hay un manual que indique cómo reaccionar pero lo manejas. En el proceso de corrientes internas resuelves estar, por no decir desesperadamente amargado. Llegan momentos en los que respiras por respirar, ya no percibes el delicado movimiento entre inhalar y exhalar, no es tristeza ni melancolía, es simple amargura.

Eres de esas personas racionales que piensan demasiado las cosas para tratar de no sufrir, pero el dolor o sufrimiento no se pueden prever, simplemente suceden, mucho tiempo pensabas como ateo para evadir pensamientos profundos del origen o respuesta para muchas preguntas, pero esos pensamientos equivaldrían a creen en la teoría de la generación espontánea y no te consideras tan irracional. Todo esto conlleva amargura, una que no se va con un simple sexo.

 

Los recuerdos de una pasión pasajera llegan a la mente sin avisar a cualquier hora del día, el olor a su piel parece tan real, el olor a ese perfume que dejó impregnado en una palestina negra con rosales rojos ¿por qué llegan tan tarde estos recuerdos? ¿por qué ahora que no los necesito y ahora que ya todo está olvidado? ¿tendrás el corazón extraño? ¿por qué vienen ahora que no los esperaba? Recuerdo el sabor de sus besos, el sutil roce de su piel tocando la mía mientras me sonríe, mientas los vellos de sus manos tocan mi cara, aún sueño con eso, luego, sus labios preguntándome ¿estás bien? pero, es la voz, su voz; no la recuerdo, es la voz lo primero que se olvida, luego lo demás.

 

CoLdBuDY

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