XIV. Lado B.

 

You are my kind of guy ´Cos I like your style…

Kaiser Chiefs.

 

 

-Rodrigo, con el tiempo todo mejora; debo confesar que al venir aquí pensé encontraría al mismo de hace seis años, que el tiempo no habría pasado y que seguirías con la mayoría de los pensamientos que tenías cuando éramos… lo que éramos. Te leí partes donde mencionabas caminar por las calles y sentir nostalgia abrumante pero acogedora recorriendo todo tu ser, al vagar por las calles que solía frecuentar he comprendido perfectamente la sensación. He vuelto y tardaré tiempo en regresar al país que me abrazó por seis años sin pedir explicación alguna. Pensaba encontrar las cosas como las había dejado pero no. Rodrigo, te eché de menos por más de una ocasión pero no quería importunar con mi nostalgia transcontinetal aunque como reacción a esto, te olvidaras de mí. No envié muchas postales ni correos electrónicos, pero ya estoy aquí. Estuve en lugares que me hubiese gustado compartir contigo, conocí gente con la que estoy seguro serías amigo, creí haber conocido el amor con aquella mujer que me recordaba tanto cómo era pasar un buen rato contigo. Terminé de hacer lo que hacía allá, un papel lo avala y mi experiencia sexual lo respalda… ¿Por qué me miras como si guardaras cada palabra en tu memoria?

Hace tiempo fui a un lugar donde no drogarse era anormal, donde el día no existía y sólo había personas, no hombres ni mujeres, éramos personas. Esas mezclas que escuché fueron las mejores que oí en ese país, todo era luminoso y no recuerdo que tanto ingerí; fue sólo un momento cuando me distraje y ahí estabas tú, te vi pasar con tu particular indiferencia y armonía al caminar, te veías diferente, algo oscuro, como si la persona que leía en relatos a distancia estuviera frente a mí, hablabas otro idioma y no entendí mucho, hablamos y al final te besé. Después te comencé a ver por todas partes, caminando por la estación de tren, abordando el microbús e ingresando a una oficina. Me recordó la ultima vez nos vimos, cuando fuimos a aquel rave e ingerimos de todo; era mi despedida y fuimos con Mina, recuerdo que te gustaba mucho pero yo salía con ella y todos sabíamos que eso terminaría ahí mismo. Recuerdo que dejó de hablarnos mucho tiempo pero tú seguías aquí, que después se convirtió en tu aventura y tú en su diversión. Sólo me has mencionado una vez en tus historias, de cuando era pequeño*, ahora, quiero que hables de nosotros… EL viento sopla muy fuerte y es como si nos arrastrara a lugares que no queremos, se comporta como una marea que nos empuja hacia dentro, que si no pataleamos con fuerza nos traga y escupe en cualquier otra latitud; me ha escupido aquí y a ti también, somos dos seres sublunares en busca de ese final feliz… está bien, no hablaré por ti, soy, sólo yo. Volviendo a aquella noche, siempre hubo algo en ti que me atraía, que aún me atrae, la gravedad en tus ojos, el olor a esa fragancia que usabas, ese sutil dolor que escondes tras tu sonrisa o simplemente mis deseos reprimidos por ti que la droga hizo fluir. Sodomía es la palabra para este tipo de cosas,  la vida está llena de matices, sería una estupidez no haber conocido en ti todas las formas y tonalidades que te he conocido e intimado. Esto no sé qué clase de amor sea, simplemente fluye en mi como corriente eléctrica que al tocarte estoy seguro puedes sentir. Cruzamos una línea que no sabemos exactamente qué quiere decir, pero la hemos mantenido sin conflicto.

 

 

 

-Fernando, hay cosas a las cuales quiero encontrar respuesta o simplemente entender, pero hay ocasiones que no la hay o al menos una acertada, son inexplicables y en estos casos sabemos que cuando son así lo mejor es dejarlas fluir pues no están en nuestras manos definirlas, sólo marcar lineamientos para no hacernos daño. Sé que me miras juzgando lo que he hecho y percibo preocupación cuando me observas, tal vez no esté en la mejor etapa de mi vida, pero me siento bien haciendo lo que hago. Si me ves mirar la ventana inquisitivamente, reflexivo, resignado y algo frustrado, no es por las cosas que he hecho, todo lo contrario, es por todas aquellas que no he hecho y posiblemente no haré. Ayer fue de esas noches que tanto me recordaban a ti, hacía mucho tiempo que no vivía algo así, que no perdía el control y me sentía oscuro, ahora recuerdo porque dejé de intoxicarme, despierta una parte en mi que no puedo controlar. Noto como ese brillo en la mirada desaparece tornándose negro, no soy yo cuando estoy así; no justifico o culpo a mi inmadurez de todas estas cosas, es simplemente que no sé el motivo por el cual a veces las hago, simplemente suceden.  Estoy en un punto donde ya no puedo hacer las cosas sin pensar en las consecuencias, todo resulta divertido pero no es reconfortante, eso es lo que pienso mientras observo sin ver nada en la ventana. Ayer, mientras lavaba mis manos bajo luces verdes, azules, naranjas, moradas, de todos los colores luminosos, me veía al espejo, lo vi pasar; al principio pensé era efecto de lo que ingerí pero no, me tomó unos segundos saber que él era real y era yo. Ese que tú viste ayer es el mismo que viste en aquel otro país, con el que estuviste anoche, es un demonio oscuro y destructivo; uno que apareció hace muchos años y había estado esperando el momento de salir a la luz, como ahora, la noche de ayer. Es un fantasma que nos persigue aun estando lejos, que aparece cada que necesitamos direccionar el sentido de nuestras vidas. Es un demonio que rompe la barrera de hielo que está dentro de mí, la hace pedacitos, me inunda; descarga una corriente hidráulica que transmite energía capaz de destruir y crear cosas hermosas. Esa que se crea y desprendemos al estar cerca uno del otro alimenta ese demonio que no puedo controlar, absorbe los átomos que nos definen, brilla con una lúgubre característica sensual que hace seguirnos como la luna a la tierra, como la tierra al sol; me quema, me hace cenizas y me renueva pero, no podemos continuar, no es reconfortante, en el fondo nos está desmoronado desde dentro, nos lleva a ningún lado. Aunque tus ojos claros sean lo más parecido a una sinceridad diáfana, incorruptible y tu ropa tirada por toda la habitación represente la sensación más bizarra antes sentida, prefiero no despertar ese demonio, porque te amo más que eso…

 

-Mi Rodrigo, hermano, porque te amo más que eso; debes saber que con el tiempo todo mejora… todo se vuelve reconfortante.

 

 

 

 

 

 

 

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*http://coldbudy.wordpress.com/2008/09/24/el-conmensurador/

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