XII. Volver.

Volver, con el alma aferrada a un dulce recuerdo…

Gardel, Volver.

 

 

 

Amarillo, es amarillo. Como si fuera otoño pero no lo creo, debe ser una de esas tardes bien soleadas nomás, pudo haber sido en otoño pero de verdad pienso que no lo es, pues si lo fuera, el autor del cuadro habría pintado hojas debajo de los árboles, pero solo es así, amarillo, una tarde de esas felizmente melancólicas, un camino angosto rodeado de árboles iluminados por los rayos  de la tarde. Una y otra vez, la misma escena, una tarde de ese color sepia, amarilla, donde ya no es de mañana pero aún no es de noche; debe ser una sensación que todos los humanos hemos de haber experimentado, como esa de sentirse pequeñitos cuando se oyen las olas del mar golpear las rocas en la playa y sentirse nada en comparación con su inmensidad. El cuadro está firmado por un tal Hoffad y –Le dio volumen con la espátula, según está diciendo un personaje al referirse al cuadro.

 

Caminar, pensar, volver a pensar mientras se dan unos pasos no tan apresurados, caminando como queriendo llegar pero no tan deprisa, sino con prudencia. Recordando que antes, después de todo no era tan malo, que ahora tampoco lo es pero que honestamente si prefieres lo de antes, ¿por qué? pues no sabes, sólo eso, que antes después de todo no era tan malo como pensabas. Por qué pensarás eso ahora, acaso para refugiarte en un recuerdo estúpido, aferrarte a que las cosas malas que has experimentado en realidad no pasaron, o para simplemente cerrar ese pasado que se empeña en ser tú presente. Recordado esas noches de viajes mentales, de aromas nuevos, de personas desconocidas, de lenguas indescifrables y palabras llenas de raciocinios incomprensibles al primer pensamiento; de ese malecón lleno de bullicio adolescente y sueños inasequibles, de pensamientos idílicos que parecieran palpables en fin, juventud, inexperiencia.

 

Siempre en espera, siempre esperar a que todo mejore, todo está sujeto a mejora y no es que ahora las cosas estén o estuvieran mal, simplemente pueden o pudieron ser mejor pues, cuando decidiste huir de esos demonios acosadores hijos de puta, fue porque no sabias como lidiar con ellos, ahora tampoco, sólo que ya sabes cómo matarlos. Ahora, después de haber sido te revelado el secreto, qué sigue, ¿ser indiferente ante la vida, detener tu progreso con alguna adicción, dejar de sentir nuevas cosas por apático, volverse amargado, seguir al montón, revolcarse con lo que sea, aferrarse a lo que sea, ser una oveja más, vivir simplemente por vivir, respirar por respirar, sin preguntarse qué hay más allá de esta línea, simplemente dormir?

Pasa que últimamente piensas en ella, te hace eco en la cabeza el sabor de sus labios, la textura de su piel, el color de sus ojos, el olor de su cuerpo, su Lavín, su aliento, cuando le dijiste abrázame* y hasta le dedicaste un texto con el mismo nombre. Ella, que con simplemente decirte Rodriguito te provoca una tierna sonrisa. Ella que con tanto ahínco tratas de olvidar porque no te hace bien, porque ya no es como antes aunque antes parecía ser mejor. ¿Qué sigue después de todo esto?

 

 

Siempre supe que allá las cosas no solían ser como aquí, allá todo es grande y hasta cierto punto mejor, algunas calles están impregnadas de paz y nostalgia natural, otras más de incoherencias y pendejadas naturales y, muchas más de simples indiferencias. En el fondo siempre quise regresar pero no de esta forma, siempre me quise ir, pero no de esa forma, no sé, a veces las cosas no son como quisiera que fueran y cuando las son ya no estoy de humor para vivirlas como si fueran como yo hubiese querido, pero qué mamada estoy pensando.

Siempre la noche y siempre la luna, testigos fijos de todo lo que acontece abajo, de todo lo que hacemos las mierdas sublunares en nombre de pasar un buen momento. Tal vez el tiempo de coger en demasía con esta y con aquella, con este y con aquel, con todos y con nadie ya hayan quedado en el pasado, el presente sea reflexión pero puede que vuelvan para el futuro, pero ya no igual, ya no como momentos efímeros llenos de inmadurez y pendejez amateur sino llenos de confianza extrema y un deseo efímero por ser lo que no sé es, estar donde no se puede y coger como se debe. Sin auto frustraciones mentales, tal vez con un cinismo sano que ayudará a vivir el momento y al mismo tiempo, dejarlo fluir.  

 

 

Hace exactamente un par de años, esa ventana** parecía enorme e imaginabas la vida pasar por ahí, ver los autobuses que salían de la ciudad y ya como parte de la rutina, te imaginabas trepado en uno de ellos huyendo de la ciudad por milésima vez. Después te fuiste para según tu jamás regresar y cuál fue la cínica sorpresa que la vida te dio; sabías pedazo de imbécil que ¿dar un giro de 360° es equivalente a dar una vuelta y regresar al mismo punto? o sea que básicamente te fuiste del punto A, avanzaste estúpidamente hasta el punto Z en un circulo pendejamente trazado pero invisible y voilà, de nuevo aquí.

 

 

La sensación de irse es rara y difícil de describir, así mismo es la sensación de volver pero de vez en cuando es bueno largarse a tomar aires diferentes. Como dice el tango de Gardel: el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar, y así serás siempre, huyendo de todo y volviendo más firme. Será un proceso cíclico que repetirás cuantas veces sea necesario pues, la vida no puede ser simplemente esto: estudiar, trabajar, coger, viajar, arrepentirse, vivir, morir, entre muchas otras más. Ahora, la ventana es la misma, pero ubicada del lado contrario, las personas son las mismas pero situadas en diferentes estatus de vida, o sea, podría decirse muy estúpidamente que, son las mismas pero diferentes. Suena ilógico, pero piensa bien, tiene lógica esta simples.     

Vuelvo a extrañarte, y pienso que es por sentir que algo hice mal contigo, pues me pasa que cuando soy totalmente honesto no siento esta sensación de nostalgia inconclusa, en cambio con otras, como la española***, siento que la recuerdo de una manera muy bonita, pero no la extraño, simplemente la sensación de su piel sigue en mí, pero no la extraño. Pero tú, hija de puta, qué tendrás para hacerme querer besarte de nuevo, eres como María**** sólo que tu si me dijiste lo mucho que te gustaba, lo bonito que te resultaba sentir mi barba, lo mucho que disfrutabas mis manos asiendo las tuyas, de cómo estos ojos cafés te miraban de esa forma que eres aun incapaz de describir, de lo húmedo de tu boca después de haber tocado la mía.

 

 

Este caminito lleno de hojas no se parece mucho al pintado en el cuadro del tal Hoffad, se asemeja más al de un sector industrial,  a ese lugar al cual no querías regresar ni pertenecer, lleno de fábricas y obreros saliendo a las dos de la tarde del primer turno de producción. Se asemeja a una tarde más ordinaria, menos contemporánea con toques de arte pop, llena de árboles más reales que imaginarios, con personas que sobrepasan lo ordinario sin embargo, feliz de estar ahí; de poder se parte de ello, de todo ese entorno que ni el mejor pintor del mundo podría pintar, que ni el mejor retorico podría decir, que ni el mejor escritor podría escribir, y yo, un simple pendejo, puedo verlo, olerlo, sentirlo, vivirlo.

 

Cuando es grande la aventura, grande es el texto, cuando pequeño es el momento, así mismo el texto es, cuando algo pasa y es relevante, escrito es; si es un demonio, escupido siempre será por este medio. Pues como alguna vez te dijo el que fuera el mejor de tus amigos: la única forma de matar a un demonio es, sacándolo a la luz. *****

 

 

 

 

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* Personaje mencionado en el relato número IV Abrázame, de Crónicas Noctámbulas II

Link: https://coldbudy.wordpress.com/2010/02/23/iv-abrazame/

** La vista que Rodrigo menciona acerca de la ventana, es la misma a la que se refiere en el relato número 6.El desbloqueo, de Crónicas Noctámbulas I

https://coldbudy.wordpress.com/2008/10/19/el-desbloqueo/

*** Personaje que aparece en el relato número VIII Teoría y Práctica. Se menciona por última vez en el relato número X El arte que mora en el estulto; ambos pertenecen a Crónicas Noctámbulas II.

Mención 1: https://coldbudy.wordpress.com/2010/08/04/viii-teoria-y-practica/

Mención 2: https://coldbudy.wordpress.com/2010/10/30/x-el-arte-que-mora-en-el-estulto/

**** Personaje mencionado en varios relatos, aparece por primera vez en el número 8 Cosas mías, de Crónicas Noctambulas I. En realidad, el relato donde se encuentran por primera vez Rodrigo y María no fue publicado.

Mención 1: https://coldbudy.wordpress.com/2008/11/11/cosas-mias/

Mención 2: https://coldbudy.wordpress.com/2009/04/01/el-pasajero/

Mención 3: https://coldbudy.wordpress.com/2009/07/01/el-presente-continuo/

Mención 4: https://coldbudy.wordpress.com/2010/02/02/iii-esa-sonrisa/

Mención 5: https://coldbudy.wordpress.com/2010/04/13/v-el-equilibrio-del-aries/

Mención 6: https://coldbudy.wordpress.com/2010/10/30/x-el-arte-que-mora-en-el-estulto/

 ***** Frase final de un personaje que aparece en una historia no publicada, personaje mismo que definió la vida del personaje principal de estas historias. Del cual tal vez, jamás se hable otra vez.

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