VIII. Teoría y Práctica.

 

Para Mch.

 

Todas las palabras que dijimos y los besos que nos dimos, como siempre, hoy estoy…

S. Mebarak

 

 

Es tiempo de quitarse los cabellos ralos y las barbas hirsutas que te dan apariencia de extranjero errante para cambiarlas por las de un joven nítido y terso capaz de mantener conversaciones  regulares, dejando atrás el personaje de intensidad mesiánica que por alguna razón extraña andabas proyectando.

 Unos dicen que huir es una forma cobarde de enfrentar las vicisitudes de la vida pero piensas que es una buena forma de salir de la rutina y respirar, mirar, palpar inspiración; ir a la ciudad que ofrece todas esas opciones es el mejor lugar al cual huir para aclarar mejor las cosas, esa ciudad donde todo es colonial.

 Siempre has pensado que eso de las coincidencias no existe, que tanta perfección no puede ser un simple hecho aleatorio y que haber conocido a Marion debió ser un hecho contemplado por el Dios viviente, ya que tanta exquisitez no puede ser de este mundo tridimensional. Por otra parte, no puedes negar que la forma en que se despidieron fue algo ordinaria, contrariando la forma en la que se desenvolvieron e igualando la forma en la que se conocieron; esos dos besos en la mejilla muy a la española no es el tipo de despedida que se espera cuando compartieron algo mas allá de la simple carne, pero dadas las circunstancias, fue lo mejor.

 En alguna etapa de la vida el hábito de leer libros se hizo actividad cotidiana, pensabas que algún día te serviría buscar tanta palabra rara en el diccionario que parecían en otro idioma pero que efectivamente eran castellanas, que nadie las usara era otro asunto; que aprender nombres de escritores y temas de los que nadie habla cotidianamente algún día la razón de esa actividad tendría respuesta, que leer tanta palabrería convertida en letras impresas te serviría para salir del hoyo.

 Caminando por las calles en busca de inspiración recuerdas las veces que te has sentido nostálgico,  como lo amarillo de la luz te reconforta y cada piedra perfectamente unida una junto a otra en el suelo te recuerda que aun puedes sentir, mover, ver y caminar. Hace tiempo que no lo haces pero las ganas de un camel raspando la garganta es el mejor complemento para ese sentimiento nostálgico que tarda un suspiro irse, de pronto también pasa algo que no sucedía hace mucho tiempo, te bilocas. Es como si de pronto muchas cualidades escondidas que antes tenías hubiesen sido apagadas poco a poco por la cotidianidad de la misma vida. Sucede que en esa bilocación estás situado en la terraza de un hotel en algún lugar de Jalisco, subiste a fumar un cigarrito por que la atmosfera asfixiante no permitía conciliar el sueño resultando así la mejor vista del pequeñito pueblo playero lleno de luces amarillas, una luna totalmente plateada y el mar rugiendo desde algún punto cuando soslayas la cabeza a la izquierda ya que un sonidito provocado por una escoba de paja frotando en el suelo no deja de carraspear desde hace rato; es una señora algo gorda y gastada, tiene el aspecto grueso en su piel de esas mujeres que han trabajado toda su vida para estar donde ella justo está. Luego, detiene la actividad y se mete por el patio central de su casa, entra al cuarto donde ya la estaba esperando su marido, un prietuzco costeño con aspecto de pescador lánguido indiferente que la toma por la cintura y sin más preámbulo que una levantada de falda la penetra más rápido que un perro en celo. Al parecer la expresión en tu rostro fue más impactada que el de la misma mujer siendo tomada en ese instante pues ella lucía poco menos que ausente y más que indiferente, parecía más bien muerta.

Después de semejante visión, es tiempo de reunirse con los demás que están allá abajo en el centro de la ciudad colonial, pues cabe mencionar que ese lugar fue construido en un cerro asimétrico, muy sarcástica es su estructura así como todo lo que sucede ahí dentro. En teoría deberías tener una noche indescriptible porque ese es el motivo por el cual estas ahí, pero la práctica real está diciendo que no tendrás esa noche, aún;  ya que poco menos que pasada la media noche sigues en tus cinco sentidos y sin ganas de perderte en el alcohol. La música del lugar se presta totalmente a embriagarse, drogarse  y  es demasiado evidente que más de uno ya lo hicieron y muchos otros pronto lo harán más simplemente no tienes ganas de hacer nada de eso por alguna extraña razón que hasta hoy desconoces.

Tal vez es como un proceso pues al ver esa escena es evidente que tienes que hacerlo para poder estar ad hoc con la concurrencia sólo que de verdad no tienes ganas. En ese momento te presentan a Marion, entre la aburrición de los beats de un dj de rasgos orientales y lo abrumador de la espesa noche sin luna los dos se miran sin pretensión saludándose casi indiferentes. Ella baila simétricamente y, para tus estúpidos e idiotas recuerdos te evoca a María de sobremanera; es que honestamente baila como ella carajo, dices en tus adentros. Ella nota que la observas inquisitivo al igual que ella lo hacía momentos atrás cuando pensaba tal vez inocentemente que tú no habías percibido su mirada como laser sobre ti.   

Después de un par de tragos que no surten efecto en el sistema nervioso, notas como Marion y su amiga llamada Olaya andan raras definitivamente con el efecto del que después te dirían, LSD. No es muy común ver gente dopada con ese ácido pero dada su condición perfectamente disimulada de europeas, mejor dicho españolas, hablando pues específicamente de Barcelona, es como más claro el porqué. Total que esa noche pasa tan desapercibida en sus vidas que ni notaste que sus ojos son de un amarillo casi cristalino difícil de comparar con un ámbar, comparten taxi y sin decir alusión alguna de despedida te bajas del auto y te metes a dormir algo frustrado.

Amanece y el día transcurre sin novedad, bajas al centro para comer, luego te diriges al teatro donde un festival internacional de cine finalizará, el mismo festival que años atrás hizo que conocieras muchas de las personas más interesantes que pisan está bola asfixiante de tierra; Marion te saluda algo animosa pero con el rostro cansado, te cuenta que el efecto de lo que tragó ayer apenas se había ido, que efectivamente la dosis estaba muy fuerte, mencionando irónicamente que la había compartido con Olaya y otra mujer que ahí conocieron. Era como un cubito de azúcar, ejem, lo dividimos en tres; imagina que un día deje los cubitos en la mesa de mi casa y justo ese día tuviera invitados, les invitara un café y lo endulzaran erróneamente con el LSD, ejem, después todos alucinados. ¿Qué divertido no creen? , dice Olaya algo pensativa, como si lo dijera en serio; Marion y  tú se dedican una mirada acompañada de una mueca irrisoria de complicidad. Convences a ambas para ir a barear (andar de bar en bar)  pues puede que esta vez sí se embriagan y terminan hasta el culo; justo ahí notas que ninguna tiene acento español.

-¿por qué no hablan con la zeta y la ese típicas de allá? Las cuestionas irónicamente.

-¿por qué no hablas cantadito como es típico de aquí? Te responde Marion.

Pasadas las tres de la madrugada, justo la hora donde según los espíritus salen  para hacer mofa de lo que aconteció  doce horas antes, la muerte del Cristo, Marion parte decidida a dormir sin Olaya, ya que ésta desde hace una hora había juntado sus labios con aquel hombre que la veía desde que llegó. Le dices que te quedarás, que aun hay bares que recorrer y que no tienes la mínima intención de dormir, cuando en la práctica terminarás pernoctando definitivamente.

Caminas, bebes, entras, sales, llegan las cuatro de la mañana y un repentino impulso de sangre a la cabeza y un tanto más en los genitales hacen que finalmente llames a Marion, no tienes ganas de dormir en casa con tus amigos, así que arriesgas el poco ego que aún queda, marcas su celular, te dice afirmativamente soñolienta que sí puedes dormir en su casa, te grabas la dirección y en menos de quince minutos estás frente a su casa con gesto digno de patíbulo, sin saber porqué.    

La luz de su cuarto está encendida, esperas paciente a que abra la puerta, observas una sombra pasando de un lado a otro como si estuviera tendiendo sábanas en el suelo, piensas que es el catre destinado para ti esa noche. Te recibe en ropa interior, suben las escaleras mientras observas su perfecta piel blanca y miras discretamente sus piernas; empiezas a oír una plática, son sus compañeros de casa que acaban de llegar, ellos platicarán hasta conciliar el sueño, ninguno te saluda y respondes con la misma indiferencia. Entran a su cuarto y no hay nada tendido sobre el suelo, solo están sus zapatos, algunos libros y su bolsa. Te dice que te pongas cómodo, que puedes quedarte en su cama y te pregunta la razón por la que estás ahí. Le dices que tu llave se la quedaron los demás y no tenías ganas ya de fiesta, que necesitas descansar pues llevas aproximadamente dos días durmiendo pésimo. Asiente con la cabeza y comienza a platicarte de su ciudad, de una tradición familiar que consiste en ir a visitar algún santo del cual no recuerdas el nombre, que disfruta mucho de ir pues ahí es donde ha visto los amaneceres más bellos en toda su vida; mientras vas cerrando los ojos porque en realidad si hay cansancio en lo más recóndito del cuerpo tuyo. Hay que ver María Sabina, te dice animada mientras te sacude para que despiertes, le dices que si y el documental era de una mujer que comía hongos para comunicarse con Dios básicamente. La expresión de la anciana algo tierna en estado de trance era muy gracioso por lo cual ambos ríen sin dejar de notar que ella ha acercado su cuerpo al tuyo desde hace ya un rato, te acaricia la cabeza, tu respondes de la misma forma y le dices que tiene “ojos claros” y ella termina diciendo “labios rosas” como si hubiese sabido que esa línea de la canción era justo la que habías pensado al ver sus ojos de un amarillo nítido indescriptible.  

Termina el documental, reconoces el DVD de Omara Portuondo sobre su mesa y le pides que lo ponga pues gustas mucho de ella aunque en realidad no conoces la mayoría de sus canciones. Desciende de la cama aun en ropa interior mientras vas quitándote el pantalón para quedar más ligero al dormir. Comienza el DVD y platican, platican de todo y de nada; mejor dicho, para haberse conocido la noche anterior su plática ya es algo íntima, te confiesa que últimamente se ha sentido algo bisexual y le agrada la sensación, que su padre es catalán y su madre mexicana, que es católica pero no cree en eso, que su concepto de Dios es más amplio que una simple teoría, que la vida mediante Dios te da lo que le pidas y que aquel sin fe no pude ser curado. -Soy una fiel admiradora de la marihuana, dice muy convencida, me ha dejado grandes cosas en esta vida, concluye viéndote firmemente a los ojos. Te dice que está en la ciudad en medio de una especialidad en historia del arte; le cuentas las vicisitudes que has tenido en los últimos meses y que eres algo así como un alma en pena en busca de la luz, que eres un ciego tratando de percibir la luz que lumbre su camino mientras la observas complaciente. Te observa fijamente, te pide que le muestres la palma de tu mano izquierda y en una especie de mirada quiromántica sonríe, le preguntas qué dicen las líneas de la mano acerca de tu futuro y responde que jamás volverá a practicar la quiromancia, que solamente observaba lo largo de tus manos, que le gustaban mucho.  

Marion comienza a balbucear “Luna de mi cuna, sol de mi puntal, você não sai do meu pensar, não sai…” al ritmo de Omara Portuondo cantando “casa calor”:

-¿hablas portugués Marion?

-No, solo que esa canción es hermosa.

-¿quieres saber qué dice?

-Sí, bueno, en realidad quiero saber de qué habla en general, una idea holística.

-regrésala para oírla bien y te digo de que trata.

Regresa la canción, a tu parecer efectivamente  es una canción entre bolero y bosa nova armónica, comienzas a oírla mientras la vas anclando en tu memoria. Le dices que hay dos partes en las que no le entiendes, tratas de sopesar tu ignorancia diciéndole que es por su mala pronunciación que es verdad pero que no justifica el no entender las  frases; la canción va en tono lento describiendo irónicamente lo que estaba pasando:

Luna de mi cuna, sol de mi puntal;

Você não sai do meu pensar, não sai.

Acabou a noite á casa calor,

E ardemos de amor;

Vives em mim bem dentro aqui,

Cromossomos iguais.

Se o mundo cai o dia vai…

Amanhecer vem beber a sede dormir,

Prolonga meu sonho, tarda o meu despertar;

Me acolhe com carinho,

Deixe o amor no ar,

Deixe o amor voar.*

Desde hace ya rato ambos están  abrazados uno frente al otro, con las piernas cruzadas/entrelazadas y sin ropa, mucho antes de que la canción empezara y le preguntaras si quería saber el significado. Le dices que trata de una persona que le pide a la otra que sin importar que el mundo caiga, que en esa casa ardan de amor, le pide que deje amor en el aire y lo deje volar. Su mirada está llena de algo que no sabes describir, simplemente se ve llena, dice que tu energía es perfecta; su cuerpo es frío como solía ser el tuyo más ahora es templado. Ella se pierde en lo tibio de tu amanecer y tú en el atardecer cálido y profundo de sus ojos. Sientes el latido de su corazón, reconocen sus carnes, palpan su sexo, besan el sudor que desprenden sus rostros y así continúan, echando varios polvos como dice ella, hasta pasada la tarde del nuevo día.

Definitivamente aquel momento trascendido la experiencia de una simple fornicación casual, pues justo antes de que amaneciera, ambos se confesaban las verdades y creencias que individualmente tienen acerca de la vida, es como si ella ha podido descifrar el código de tus ojos, de eso que quiere expresar tu alma y que ni siquiera tu mismo has sabido descifrar, retira la cabeza de tu pecho y se pone frente a ti, comienza a mover su boca dejando salir palabras que efectivamente son la receta a tu mal del alma, decodifica ese mensaje que tu no podías mientras la observas atónito, abres los ojos hasta su máxima longitud y le dices gracias. Mientras ella termina diciendo en catalán: 

Aquesta és la teva llit;

Aquestes són els teus llençols;

Aquesta es la teva habitació;

Aquesta és casa teva.**

 

Te demuestra la felicidad que la acoge en ese momento, saca su lengua en signo de que todo va a estar bien, la besas y  abrazas fuertemente, acercas tu boca a su oído derecho y le susurras nuevamente “gracias” mientras ella te responde lo mismo algo ausente…

En teoría, sabes que te encantaría verla muchas veces más hasta el último de tus días, hacer eso que hicieron inconmensurablemente  pero en la práctica sabes que eso en realidad sería complicado y un tanto idílico. Al parecer ambos tendrán que seguir por el camino en el que caminaban antes de conocerse, ser como solían ser, sólo que esta vez con una pequeña diferencia, ambos al toparse, indirectamente y sin saberlo, se revelaron mutuamente la diferencia entre la teoría y la práctica de la vida. Todo esto piensas mientras observas como la luz del amanecer entra por el único ventanal de la habitación que permaneció abierto toda la noche iluminando sus cuatro paredes blancas, mientras ella sigue recargada en tu pecho oyendo el beat de tu corazón, mientras el aire matutino ondea la cortina que coloridamente cubre el ventanal, revelando la panorámica del cerro de Tepetapa.

 

CoLdBuDY ★

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*Anexo 1.

La letra fue recopilada de oído por Coldbudy, así como la traducción. Letra fue buscada más no hay registro de ella en la red. Si alguien conoce la canción y nota errores hágalo saber.

Luna de mi cuna, sol de mi puntal;

Tú no sales de mis pensamientos, no sales.

Terminó la noche en la casa calor,

Y ardemos de amor;

Vives en mi, bien dentro aquí,

Cromosomas iguales.

Si el mundo cae, el día va…

El amanecer viene a beberse el sueño;

Prolonga mi sueño, retarda mi despertar;

Acógeme con cariño,

Deja amor en el aire,

Deja volar el amor.

 

**Anexo 2 

Gracias a Eddan por la traducción al catalán.

Esta es tu cama;

Estas son tus sábanas;

Este es tu cuarto;

Esta es tu casa.

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