VII. El Pasado. EL Presente. El Futuro.

 

Como toda historia inconsistente, esta también inicia en una madrugada llena de incógnitas y deseos reprimidos, sólo que la negatividad que rodea particularmente este pre-amanecer es como una nube gris tapando la claridad del sol, es una ola golpeando la playa, eres tu queriendo escapar inútilmente de tus demonios. Te obligaron a bajarte en pleno periférico norte de la ciudad; bajo el cielo gris no se veían muchas estrellas, hacia algo de frío y sentiste miedo, fue la primera vez que andabas en esa ciudad de madrugada y solo, con muchas ganas de divertirte pero con dos padres que pensaban lo contrario. Aquella noche pudiste haber conocido la persona que hubiese cambiado el rumbo de tus caminos, haber tenido el mejor sexo hasta entonces o haberte pasado la peor noche, sin embargo jamás lo sabrás porque tuviste que bajarte del coche de tus amigos en plena madrugada fría, solitaria y llena de avenidas enormes, en otras palabras, solo. Luego te acercas a una estación de microbuses para no estar a oscuras y una señora te pregunta si el micro que viene la lleva al panteón, y te preguntas que qué clase de pregunta es esa, seguramente una tan nefasta y lúgubre como tu noche. Recordando aquel pre-amanecer, piensas que era muy de madrugada y parecían las diez de la noche con esos puestos de tacos, gente caminando y microbuses que de ruta decían “al panteón”,  es ahí cuando inicia cierto odio hacia tus progenitores que te ordenaron bajar en ese preciso lugar para llevarte a dormir. Te dicen que debes cruzar un puente a oscuras porque ellos están del otro lado, y lo tomas como algo retórico porque ¿acaso todos estos acontecimientos no son algo ridículamente perfectos para darte una lección? al menos así lo viste; te bajaste en el norte de la ciudad, no en el sur, este u oeste, luego en la dirección a la que ibas conducía al panteón y este es indirectamente asociado a la muerte ¿no? y, ahora te dicen que debes cruzar un puente inseguro ¿para poder llegar a ellos?, si esa no es retórica entonces debes tener una mente muy loca. 

Y después pasaron años, muchas aventuras noctámbulas, muchas personas, pocos amigos, varios incidentes y un accidente; descubriste el real significado de la religión en tu vida, te arrepentiste de muchas cosas, vituperaste unas, lloraste por otras y reíste por algunas pocas, murió gente que amabas y nació otra que amarás. Dijiste cosas de las cuales te retractaste más otras que debiste retractarte, estuviste donde deseabas estar más no podías residir, lo cual nos lleva al día de hoy, dónde no deseas estar más debes de estar.

Resulta que hay varias historias que podrías inventar para llegar al punto que deseas contar, pero esas las usarás para otros menesteres, relátales la más reciente, esa donde te das cuenta lo idiota que puede ser alguien. Pues en general quién no ha tenido un novio/novia idiota o quién no ha sido ese novio/novia idiota, por lo que esta historia se llama “La parábola del amor pendejo”: Ella siempre soñaba con su hombre perfecto, le oraba a Dios para que le mandara el hombre que cambiaría el rumbo de su vida, se sentía feliz de tener buenos amigos y de ser guapa. Se sentía una mujer inteligente para su edad y estaba completamente segura de que reconocería a ese hombre en cuanto lo viera; un día llegó a su oficina un chavito con el pelo largo, con problemas de dicción y algo torpe para dirigirse a los demás. Ella siempre se miraba algo afanosa en el espejo, se retocaba su poco maquillaje y acomodaba el poco cabello que pudiese haber desordenado; aquel quedó impactado con la hermosura de la mujer joven y puso todo de sí para cortejarla. El se le acercó a ella algo tímido un día y por su aspecto, ella no le dio importancia pero lo saludó amablemente como solía hacerlo porque ella siempre ha sido políticamente correcta y su intuición de mujer le dijo que saludara. Finalmente aquel fue nuevamente con ella para decirle algo que ella supuestamente sabia, le dijo que era hermosa, que quería ser parte de su mundo y que sería un honor poder salir con algún día con ella; entonces aquella inmediatamente lo vio con otros ojos, como si su espíritu se hubiese nublado y accedió a salir con él. Después les dijo a sus amigos que había conocido a “el hombre de su vida” y ellos la vieron raro porque generalmente una persona de diecisiete años no es considerado un hombre como tal. Se molestó con sus amigos y decidió no salir más con esas personas que le decían lo ilógico que era mantener una relación con una persona que le dice “amor” cuando ni siquiera sabe el significado práctico de la palabra. Ella agradeció a Dios por haberle mandado el hombre que cambiaría el rumbo de su vida y una vez hecho esto, ella decidió que era momento de tener intimidad con él, ya que Dios se lo había mandado no veía el por qué retrasar ese menester. Ella una vez habiendo hecho esto sintió dudas, él la empezó a llenar discretamente de inseguridades y sugería hacer “el amor” sin protección ya que supuestamente él era primerizo como ella y no habría problemas de infecciones ni de embarazo porque él sabia controlarse y terminar fuera, a lo cual un amigo de ella le cuestionó ¿Cómo que es primerizo a los diecisiete años y ya sabe controlarse, que no se supone que a esa edad te vienes en sesenta segundos?; bastó esa pregunta para que ella se alejara de sus amigos definitivamente. Ella rogó a Dios por claridad y sabiduría para discernir que estaba pasando y un día volvió su amigo para decirle que la persona que está llena de dudas no está perfeccionada en el amor, ella no quiso oírlo y se fue muy molesta. Otro día un joven más o menos de su edad llegó de otra ciudad a las oficinas centrales donde ella trabajaba, éste era por demás decir un buen hombre y deseoso de conocer una joven guapa y exitosa. Ella ya no oraba a Dios, mejor dicho le rogaba que cambiara de mentalidad a su chavito y lo pusiera a su altura, ella decía que si Él se lo había mandado no podía haber error en su comportamiento. Sus amigos dejaron que siguiera viviendo ese sueño idílico con él y le dijeron que los llamara el día que despertara. El joven que había llegado a las oficinas centrales nunca percibió a esa mujer que todos admiraban, de hecho una amiga que siempre la animaba a que siguiera revolcándose con su novio chavito y le daba esperanzas que algún día cambiaria, fue la que captó la atención del joven nuevo ya que la más hermosa en la oficina estaba comprometida con un amor pendejo.

En realidad es muy fácil juzgar todo a nuestro alrededor, criticar y burlarse de otros pero los perfeccionados en el amor sabrán discernir que aquello es una simple muestra de vacío existencial, a esas personas no los mueve el pasado, el presente ni el futuro; los mueve la soberbia, el deseo de querer ser lo que naturalmente no pueden ser, estar donde no es voluntad divina que estén, el deseo de querer ser lo que no fueron nacidos ser.

¿Qué es lo que debo ser?, unos dicen que orando a Dios, seguir cierta filosofía, no creer simplemente en nada, meterse una tacha o algo parecido en fin muchas cosas similares darán la respuesta a semejante incógnita, vamos, por qué simplemente no vivir el día a día si  ya sabes que el futuro tarde o temprano vendrá, ya sabes que seguramente viajarás, tendrás el mejor sexo de tu vida, tendrás el trabajo perfecto que tanto anhelas, vivirás en la ciudad que tanto deseas, tendrás los muchos amigos que necesitas, hablaras los idiomas que te apasionan y tendrás lo más seguro que todo ser humano tuvo, tiene y tendrá aunque no la deseé, la muerte. Morirás y no hay nada que hacer al respecto más que vivir lo menos desagradecido posible con la misma vida.

 

CoLdBuDY  

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