16. Ábrete.

 

Enséñame lo que piensas que mi vida no es inmortal….

Morbo.

 

 

Es curioso sentir esa resaca que te provoca el haber tomado una decisión trascendental en la vida, no me refiero a esas cuando elijes el color de una playera o un Ipod, más bien a esas que cambian el rumbo de tu camino, pero tú lo controlas bien; que el hecho de estar beodo frente a una estatua del Creador, platicando con Él, exponiéndole tus ofertas y demandas, pidiendo sosiego y el mejor beso de tu vida, te haga dudar, seguramente es por el alcohol.

Deben ser las cuatro de la mañana y tu plática se ha tornado bastante interesante, tenías tiempo de no conversar con un desconocido de un tema totalmente conocido, música. Cambian rápidamente a las artes visuales y terminan hablando de un amigo en común, sus ojos te recuerdan a alguien pero no recuerdas quien. La chica junto a ti inmediatamente confirma tu sospecha y te acuerdas de Doggy, aquel Dealer de tu universidad y que es famoso en el submundo; ella  y aquel son sus primos y, ella habla algo confundida sobre éste y te pregunta si sabias que Doggy es “marihuano”, sólo frunces el seño y muerdes tu labio, haciéndole saber que no sabes nada al respecto. Te comenta que es a toda madre, sólo que él solito se cierra “las puertas” pues te habla sobre la gente que “sí” sabe de su otra cara, no quiere invitarlo a fiestas, que le evaden cada vez que pueden y, tú te das cuenta de la “otra cara”, pero de aquellos otros de los que comentan eso, pues sabes perfectamente que “sí” le llaman cuando necesitan ponerse chemos  y optas por salir un momento a tomar el aire y te alejas lo suficiente para que el olor del cigarro que a continuación encenderás no sea percibido, haz hecho una mezcla de mois con tabaco de menta; Abraham está junto a ti.

Te han comentado que alguien desea andar contigo y tú no deseas andar con nadie, al menos no con ese “alguien”, lo que tú quieres anda en otra orbita y tal vez ni exista o ya murió o, peor aún, todavía no nace, que controversia meu Deus*. Todo eso conversas con Él mientras inhalas un buen tabaco y Tony te trae de regreso con una invitación para ingresar a su casa, dijiste que saldrías un momento y ya llevas más de veinte minutos afuera, no te puede culpar, hacía tiempo que no conversabas com o seu Deus**.

Estabas bebiendo una cerveza oscura totalmente fría, el líquido lubricaba tu garganta árida y pronto la medio escupes al ver entrar a como quiera que se llamase, sólo sabes que hace varias semanas tuvieron algo en común y ahora pretenderás con ahínco forzoso evitar aquel recuerdo. De inmediato te reconoce y haces lo imposible por rehuir su mirada, miras a Lorena y le dices que debe alejarte de ese lugar, porque evidentemente tú no lo harás. Huyes como puedes, finalmente estas a salvo y de repente te sientes como una hormiguita obrera, pero de las rojas, que tienen la capacidad de cargar tres veces su peso pero al fin de cuentas van en perfecto orden siguiendo una línea de feromonas que sus compañeras van dejando, línea que es segura, confiable y eficaz.

Aun no es media noche, no has fumado nada pero el recuerdo de Pablo, tu amigo de la infancia últimamente anda rondando tus sueños, ¿estará bien?, que importa ya. Desde que tienes conciencia, sabes que tus amigos se van a otras mejores latitudes y tú, siempre aquí; pobrecito.      

Días atrás, andabas escuchando música en un bonito lugar lleno de gente al aire libre, el personal no tarda en reconocer tu cara y la de Lorena, más que eso, reconocieron el huateque que ambos traían semanas atrás. Ustedes que tan ansiosos volvían para reivindicarse, no pudieron pues los saludos burlones lo impedían. Es por eso que huyen a casa de Tony, en busca de refugio seguro, como las hormiguitas rojas cuando llueve… Han de ser las tres cuando conoces al primo de Tony, se parece a Pablo, le sonríes burlón cuando aprietas su mano pues su parecido te lo provoca y, vuelve ese feeling extraño que sientes cuando tienes conexión con algo, algún instinto primitivo que, si fueses creyente de las vidas pasadas, pensarías que esa es la explicación pero no crees en nimiedades, sólo en esa presencia sibilina que te ha provocado. Sabes que está pensando algo sobre ti y desearías decirle que te diga de una puta buena vez que es, pues no tienes la habilidad de leer mentes, pero no puedes culparlo después de haberte introducido como lo hiciste; notas que el color de sus ojos son del mismo que los tuyos, es el reflejo de la luna, piensas…

…Y hablando de cosas en las que crees, cuando algo no te sale como lo planeado, es divertido como no culpas a nadie, te auto consuelas diciendo que eso no era para ti, lo cual es cierto pero, ¿en qué creer? Si tu mundo es abstracto, lo mejor es que tengas , pero ya San Pablo divagó toda su vida en ello y mejor tomas su consejo, ten Fé, sólo así podrás tener convicción en las cosas que no puedes ver y fundamento en aquellas que esperas. 

Llegan a tus oídos noticias del viejo mundo y más del submundo, quisieras que tu pasaporte estuviese vigente para poder ir sin más, pero por algún motivo has decidido no renovarlo. Hace tiempo no importaba con quién o en dónde, aún sigue sin importar mucho, sólo que ahora una tenue vocecita recorre tu cuerpo y hace que pienses y te preguntes ¿qué pasará después?  Ya no quieres que palabras como: podría, habría y debería circunden tu mente alejando el polvo de sueños que tan feliz te hace dormir.

Podrías haberte quedado en aquel lugar esperando una señal divina que de antemano sabías que jamás llegaría, deberías poder quedarte en aquel lugar esperando esa señal divina y habrías desilusionado te mucho al ver que jamás llegaría. Podrías haberte quedado en aquellas noches copiosas de deseos y elixires sintiendo el origen del universo y conectándote con el mundo. Debiste haber probado esos labios y sentido su saliva, habrías quedado satisfecho pero más vacío de cuando entraste por la puerta, te conoces y sabes que deberías hacerlo pero no puedes ni habría oportunidad de contrición. Conoces el tiempo justo de las cosas y lo que mejor te apetece, reconoces el momento de abrirte, me refiero a saber cuándo huir. Todo tiene sentido porque sabes que morirás, por eso no pierdes tiempo. Y si algo sale mal, te inventas una frase, en este caso sería: “al menos lo intenté”.     

* Dios mío.

**Con tú Dios.   

 

CoLDbuDY

©Todos los derechos reservados.

 

  

Advertisements

About this entry