11. Sin Maldad.

No sufras, no sirve el rencor, son espasmos después del Adiós…

Cerati, Adiós.

Para Mr. Parra y Doña Lulú, dónde quiera que estén.

 

 

 

 

Podrás gritar y maldecir todo lo que desees, tu compañera ha sido despedida y formas parte de la lista sexual de alguna persona en este mundo. Realidad, es algo que te caga oír, todos hablando de lo majestuoso de sus vidas y éxitos que tal vez sí sean “reales”, pero esto que sientes es energía pura, es amargura e incluso odio, ya ni sabes que inventar para poner sabor al día, bebes un trago, el favorito, inhalas humo, tocas música, conoces gente, brincas y escupes, tocas los cuerpos que te apetecen y miras los que no puedes tener. Subes, bajas y rápidamente pierdes el control, todo da vueltas en tu cabeza y aquello que era importante ya no lo es, de pronto lo quieres todo y aborreces lo que tienes, deseas cosas nuevas y eso te hace sufrir, sabes tus putos límites y odias saber. Tratas de romperlos y te das cuenta que al tiempo que los destrozas, otros límites son creados. Incorrectamente haces cosas para quebrar viejas y nuevas barreras, eres de lo mejor, pero en el fondo odias ser así. La sangre va repartiendo oxigeno correctamente a tu cerebro y supones que debe ser la fría madrugada la que te ha puesto así por lo que enciendes un camel y cierras los ojos para disfrutar la sensación efímera que dejará en tu ser pero, vale la pena desconectarse por un momento de lo consiente. A estas alturas ya debes saber qué es mecánico en ti no cerrar los ojos.

Fue un día de esos que dan inicio al mes, la mañana era fría y no querías despertar e ir a laborar. Te duchas y has notado que desde que tienes esta nueva rutina, descuidas un poco tu aspecto y no piensas mucho en que impresión darás. Ya has notado la envidia que le provocas a ciertas personas y te han dicho lo bueno que eres para hacer ciertas actividades, los planes son muy aspiracionales y no tienes la mínima idea de cómo llegarás a ellos. Hiciste cosas que hubieses preferido no hacer y conociste personas que con todo sentimiento prefirieses no haber conocido. Aquella cena viene a tu mente, ver a todos bailar te recordó personas que debían estar ahí y no están, maldito sentimiento es este, nostalgia. Por eso ingieres ese líquido que has llegado a utilizar más de una vez y que finalmente él es quien te utiliza; una caja de madera se atraviesa a media carretera, vas a 160 km y no sabes como la has librado, pero hubieses volcado el coche. Mierda, unos segundos más… dejas de pensar estupideces y te enfocas en llegar vivo a tu destino. Eso de pensar y manejar, ahora sabes que no puedes mezclar realidad con fantasía, al menos en la realidad.

El ambiente es pesado, la pregunta es ¿quién sigue? Tratas de no pensar en eso y haces lo que mejor sabes hacer, huir. Sabes que te queda poco tiempo ahí, así que lo aprovechas al máximo, has notado que  más de una persona ya te aprecia pero no por eso eres del todo bienvenido, en el fondo sabes que no es odio ni envidia, es algo más, una nueva sensación que había estado ahí todo este tiempo y no habías sido consciente de ella…

El jueves Kármico ha vuelto para recordarte que tienes asuntos pendientes con él, se han puesto de acuerdo toda tu nueva parvada de amigos y se dirigen a beber después de un día lleno de “lágrimas y adiós” ¿cuántas palabras de alivio escucharías ese día que ni 160 km de velocidad pudieron diluir? En fin, llegas al punto de encuentro, y comienzas a ser tú. A lo lejos reconoces a más de una persona y ya sabes que lo que hagas en ese momento, mañana lo sabrán personas que no deberían, personas que no saben diferenciar realidad de fantasía y sabes que no puedes juzgarlos, pues a ti, casi se te va la vida en comprender la diferencia.

La música hace que quieras abandonar la posición inocua que mantienes desde hace una hora y es hora de moverse, tomas a Geo y ambos bailan, ya todos están viendo el espectáculo y seguramente mañana será la plática a la hora del cigarro. Ya no estás ahí, tu mente está varios días atrás, estás en otra latitud y recuerdas el excelente sabor de aquel mois, la lascivia con que frotaste tu piel con la de aquella persona de quien afortunadamente no sabes su nombre y, recordaste los tiempos venideros, a tu amiga sin poder expresar la sensación que la música produce en su ser y a ti deseando que ese momento dure más de ocho horas. Y después ya estás días adelante, en la fiesta de Flor, donde por algún motivo la mayoría de tus amigos están reunidos y lo que hicieron es indescriptible. Le petite proporciona un toque y lo que platican no puede ser repetido. Daniel se va a España y tú sigues donde siempre. Ya ni siquiera estás aquí ni allá, simplemente no estás…

Ahora te has movido a latitudes más distantes y Nova es quien se encarga de… no sabes de qué exactamente. Abordas el metro y la ciudad te parece estupenda, abordan vendedores que ofrecen todo tipo de baratijas a un precio ridículamente bajo y bailas al son de su música, si hubiese sido en otro momento, desearías darles un plomazo a cambio de que se callaran. Bajan en algún punto de Coyoacán y vuelves al lugar donde bebiste en ocasiones pasadas. Después se dirigen al centro y en algún punto te reencuentras con El río de plata, dentro ingieres más y recuerdas la frase “tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar” e ingieres más. Sabes cómo va a terminar la noche y dilatas el momento, pues quieres disfrutar todo, sabes que no lo puedes tener, por lo que no quieres nada, es algo confuso, pero al final todo toma sentido, no te me desesperes… Te diriges al baño y Nova te alcanza, no puedes evitarlo y se besan, han pasado nueve meses y varias personas de intermedio, supones que eso lo compensa. Después fumas un cigarro y te encantaría describir el momento, pero no es necesario, de todas formas se te olvidará aun si lo leyeras tiempo después. Te abraza y caminan, en cierto punto se sientan y juntan sus bocas nuevamente, el rito continúa hasta la hora de partida, sabes que es el fin y deben regresar, Nova dice que debe regresar a casa y tú piensas, -Yo a la realidad, en vez de eso le respondes, -Yo también.

… Regresas rápidamente a donde tu cuerpo está, tu mente regresa a su lugar y parece haber sido un viaje onírico ese del que acabas de llegar, tal como te cuestionó Le petite, ¿todo es mentira verdad?, en realidad ya no sabes que es realidad y que es falacia. La rutina llega a ti como granizo de agosto y golpea tu ser con sus fríos trocitos de hielo, coges las llaves del coche y sales rápidamente del lugar, te has bilocado más de una vez y eso ha agotado tu energía y es justamente lo que querías. La plática que ha tenido lugar minutos atrás en aquella mesa, ha trastornado tu vida, gracias a Emiliano, un tipo que aparenta tener alrededor de 35 años y demasiada experiencia en el rito de mentir, quien desde que llegaste supo ver eso que nadie nota al instante, la única forma de matarte… Abordas el coche, en la oscuridad dónde ha ocurrido todo esto y, ya ni sabes por qué vas llorando, ¿es la música o, porque es la noche más cálida que has vivido? Llegas a casa y subes rápidamente a tu refugio, te quitas la ropa que hiede a maldad pura quedando completamente desnudo, te cubres únicamente con las sabanas, te soslayas y tratas de enfocar tu vista húmeda, necesitas reponerte, mañana será un día que querrás vivir sin maldad.        

CoLdBuDY  

 

 

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