10. La maldición de ser mujer.

¿Quieres una historia con final feliz? No sé si esta cumplirá tu requisito, pero al menos confusa y llena de errores sí. Debí tener unos trece años, iba en la secundaria y estaba toda ilusionada por Edgar, otro pubertito como yo, ya sabes, el típico bonito, y pues era como raro, porque no podía entender la razón o el origen de esa extraña sensación en mi cuerpo, que ya para esos días en clase de biología enseñaban todo eso de hormonas y demás. Para que te des una idea de lo idiota que me traía, ni con explicación podía dejar de sentir eso por él.

Me acuerdo que un día en el rancho de mis padres, la que fungía como mi nana en vacaciones, me contó esta historia, te advierto que reirás mucho, pues es muy tonta, pero créeme, cambio algo en mi. Resulta que en ese pueblo todo supersticioso o miedoso, no sé bien, vivía un señor, que cada luna llena se transformaba, salía  a las calles en busca de hombres que conquistar y llevar a su pequeña propiedad, los hacía suyos y supuestamente los dejaba locos. Te has de preguntar, ¿pues en que se transformaba? ya debes sospechar que no precisamente en lobo. Se transformaba en mujer, supuestamente volvía locos a los hombres una vez que se los tiraba, pero por favor, si putos ya eran.  Por cierto, como mujer era muy hermosa.

El punto es que un día fui testigo de semejante cuento, ya tendría mis dieciséis años y tomada mi decisión. Eran como las diez de la noche y efectivamente había luna llena, se escucha un grito, “ahí viene Lola”, pero antes déjame te aclaro ciertos puntos de esta historia. Lola en realidad se llamaba Pedro, era un señor con facciones muy finas, vaya, eran perfectas como para ser de un hombre. Tenía poco vello y su piel era muy blanca con ojos azules, descendiente de algún Francés, siempre pensé.  La nana me contaba la historia como haciendo culpable a Lola de que los hombres cayeran a sus pies, pero cual, transformada en mujer era más hermosa que cualquier mujer en ese perímetro. Los hombres del lugar, esperaban con ahínco cada luna llena, pues algo que había empezado como un juego ya se había hecho costumbre y al parecer sus esposas lidiaban bien con el asunto. ¿Crees que no era perfecto para ellas que una vestida les quitara a los deseos más asquerosos a sus hombres? Esa situación era repugnante, pero bien vista por todos.

Lola efectivamente era puta, cobraba por sus servicios y yo dudo que solo lo hiciera cada luna llena, incluso no dudo que mi padre haya pasado por su cama. En fin, ese ya es otro relato,  este sigue en que cobraba y ya tenía fila esperando en el… no sé como llamar a ese lugar donde se tiraba a hombres al por mayor. Más de uno quiso matarla, imagínate, que confusión les creaba fornicar con aparentemente una mujer, y al final ellos terminaban pidiendo que los penetrara. Así que mejor uno que otro se fue a estados unidos y jamás volvieron. Bueno uno si, imagínate que el muy pendejo mató a toda su familia. Su mujer quedó embarazada y como era costumbre el marido se fue al otro lado a trabajar y mandar dinero para construir su casa y esas cosas de pobres. El punto es que como a pocos meses de dar a luz, su hombre llegó y todo normal, hasta que su bebé no paraba de enfermarse, siempre era lo mismo, un infección en su pancita, hasta que al doctor se le ocurre hacerle una prueba de VIH y resultó que la madre lo contagio vía lactancia y ésta a su vez por el marido que trajo su regalito de por aquellos rumbos. Que ¿cómo sé esa historia?  pues la mujer ésta era la hija de mi nana. La humanidad es una porquería.

Por qué quieres escribir esto, ¿te inspiro? No seas mamón, quieres sabor en tu vida. No sé si esto lo dará, pero te entretendrá al menos por un momento.

Después, no te haré cuento largo con esto de que me sentía una mujer en el cuerpo de un hombre y pendejadas por el estilo, aunque son ciertas, pero algo de loca he de tener, no aceptar mi sexo, ¡mi cuerpo!, está cabrón, y disculpa las imprecaciones, soy más racional, sólo que tu dime, ¿hay una palabra que exprese correctamente esta emoción sino una grosería?…

Tampoco te haré larga la parte en que les digo a mis papás y me mandan al psiquiatra, éste me ve con un hastío hiriente y finalmente deciden mandarme a San francisco con unos tíos, pues que te digo, me torcí más. Regreso a México y ya decidida a cambiar fui con la única persona que conocía con estas cosas en su cabeza, Lola.

Ya estaba algo grande pero mantenía esa sensualidad natural, no sé, es un ser humano muy extraño, al verle a los ojos, juraba ver los de una mujer. En fin, me convertí en algo así como su “discípula” y me enseñó algunas cosas, obviamente una vez hecho el cambio no hay retorno, como todo en la vida.

En aquel lugar lleno de gente desconocida, te vi y supe que andabas en busca de algo, esa mirada la conozco, he vivido lo suficiente como para identificarla, estabas fumando en la terraza y traías puesto unos lentes cuadrados, miu miu, también noté la marca. Veías a tu amiga con ternura mientras tocaban The curse of being a girl de Kashmir. No creas que estoy muy grande, tengo 26 años, esto que te cuento es de unos diez años atrás.  

Te decía, toda puta debe tener padrote, sino no se puede dar el lujo de llamarse así y efectivamente yo tuve el mío, un tipazo al principio que al final se transformo en un hijo de puta, supongo que ese su forma de operar, me refiero a los padrotes. Fíjate, soñaba con vivir en una ciudad tan grande que pudiera perderme en ella, de conocer una persona distinta día con día y pues estudiando universidad no lo iba a hacer. Mis padres, con tal de no verme, me depositaban dinero y decían “haz lo que quieras”. Y pues cambié.

Ya sé que no estás buscando escribir una novela, y ya me di cuenta a dónde quieres que esto llegue, quieres que te enseñe algo, pero no te desesperes que, para allá vamos. Me enamoré de Jorge, así se llamaba y, hasta la fecha creo que siento algo por él, te digo que nos gusta sufrir, si las cosas son tan sencillas, uno solo le mete historias o se mete en situaciones que lo pongan a dudar de lo que es en sí.  Siento que debería contare todas las cosas que viví pero esto no es biografía, es la realidad, y esa no se puede maquillar. Me decías que no has tenido mucha fortuna en tus relaciones, pero no te preocupes, tal vez eso no sea para ti, fuera de este café hay todo un universo de posibilidades, sólo te puedo decir, que no caigas, sigue esa voz que te dice a donde ir.

Ahora tengo a varias niñas a mi cargo y créeme, jamás fue mi intención convertirme en una de esas personas aprovechadas, pero la vida me llevó a esto y no creas que estoy resignada. Yo sabía que ejecutiva de una gran organización jamás iba a ser, pero tampoco una vil callejera. Así que ya sabes, tal vez nadie lea lo que escribes, tal vez sí, que importa, si esto no será tu gran fuente de ingreso, ya verás cómo un día algo llegará a tu vida y te vas. Yo no quería ser puto, mucho menos puta, pero pues ¿había otra opción? , y si la había no recibí el mensaje, o fui tan estúpida y no lo capté. Supongo que la maldición de ser mujer, es no serlo.

 

CoLdBuDY

 

 

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