9. Quiero tu alma.

Está lado tuyo casi todos los días, sólo se levanta de él cuando es necesario, has notado que le toma media hora comer y le es muy fácil comunicarse en tres lenguas, ella te hace sentir poliglotamente estúpido, y te recuerda ese idioma que siempre has querido aprender pero que por alguna estúpida razón no has aprendido. El tiempo que has estado ahí, ha salido del país tres veces, y su risa te encanta. A primera vista luce insípida, casi descolorida, pero conforme la ves, te das cuenta que no es la típica blanca extranjera, es simplemente Sophie. Es francesa y debe tener unos cuarenta y algo de años, lo has notado en sus pechos, en su piel, en sus ojos azules esteparios y en sus delicadas manos. La forma en que pronuncia tu nombre es muy graciosa, y su estilo de vestir te parece totalmente inspirador. Te ha hecho parte del equipo rápidamente, no sabes si porque entiendes la tercera lengua en la que se comunican o porque de plano le has caído bien. Mañana no la verás, pues has decidido no ir, y una voz en el fondo te dice que haces bien, pero otra te dice que no.

Estas frío y necesitas calor, no hayas dónde ir y alguien te dice que esto no lleva a ningún lado, que todo esto que haces está bien, pero no tiene dirección, que le falta algo, como si tu no lo supieras. Y te preguntas por qué simplemente no te dicen lo bien que lo haces, lo bien que te ves y lo buen amigo que eres, supongo que es demasiada vanidad.

Un día por la mañana tu piercing cayó al suelo, escuchaste el sonido que hizo al rebotar pero no supiste donde quedó, palpaste el suelo y miraste fijamente el perímetro, jamás apareció. Sales de casa molesto pues no acabas de extraviar un simple arete, has perdido cuatro años de aventuras con él. Mierda que mal humor, y todo por ese pedacito de metal que se ha convertido en más que eso, ya es parte de ti, y es que ese es un amuleto o una especie de buena suerte que te acompaña, cuando lo traes puesto eres tú, se pone frio y caliente, juega con tus dientes te pone de buen humor. Caray, estos días andas perdiendo muchas cosas, y esta fue la que más te ha tocado. ¿Es el destino que ha querido esto? ¿debes deshacerte de él para iniciar una nueva etapa? pero como hacerlo si has jurado estar con él hasta que mueras, y sabes que no juras cosas por temor a no cumplirlas, pero esta si has tenido mínimo la intención. Recuerdas las cosas a las que te has aferrado y no han funcionado, te es gracioso el pensar como un pedazo de madera con forma perfecta y sonido hipnotizante te reconfortaba y, de cómo por más que intentaste no pudiste continuar, te enojaste y dejaste de creer en todo, hiciste lo que jamás quisiste hacer, guardaste el violín y lo encerraste por tiempo indefinido en el desván, sigue ahí esperándote pero sabes que jamás irás por él y es deprimente no hacer lo que planeaste, sientes esa horrible sensación en el cuerpo, como si estuvieras muerto, pero con vida.

El futuro suele ser tu tema favorito, pues hay mucho de qué hablar, poco quehacer y nada es seguro. Sientes que no perteneces a este lugar, observas la carretera y nada tiene sentido, es como si el verde del cerro fuese así porque sí, como si la lluvia sólo cayera del cielo por ninguna razón y recuerdas que esas mismas palabras te decía Rogelio antes de perecer en su cuarto, decía que sentía un frío indescriptible, que nada lo podía poner templado, que leía las explicaciones de la precipitación del agua y aun así le parecía no tener sentido, que tenía ganas de irse y no volver, que quería su alma de vuelta, alguien según Él se la había robado. Jamás le prestaste demasiada atención a sus palabras, pensabas que hablaba de cambiarse de ciudad o algo así, pero no de morir. Decía que la muerte es una ambivalencia en el hombre, es un conflicto constante, y que la resignación era el suicidio cotidiano…

La noche es tremendamente fría, la ciudad de las luces irónicamente se ha quedado sin ella, un apagón ha dejado a media ciudad en las tinieblas. Tú has salido de una fiesta dónde estabas tranquilamente aburrido, hoy no tienes ganas de oír ese género musical, decides salir a buscar esa diversión que andas necesitando y te encuentras con una ciudad a oscuras.

Bajas al centro y a media luz distingues a Armando, el ex de una amiga, y te acercas a saludar, dice que sus amigos vienen en camino y piensas fumar un cigarro en lo que su compañía llega, de todos modos no traes prisa y no vas a encontrarte con alguien más. Sus amigos jamás llegan y le preguntas si quiere ir al Inlak o al Fly, evidentemente sabes que su respuesta será negativa y te sorprende el positivismo de la misma.

No intercambian mas palabras que las comunes cuando no conoces a la persona, hablan sobre aquellos que los conectan, en este caso su ex, tu amiga. Le comentas que alguna vez lo viste con sus amigos, que si ellos eran los que estaba esperando y, dice “si no era Lorena y los demás, entonces sí, pues yo no me junto con nadie más, no le hablo a mucha gente” e inmediatamente recuerdas como eras antes de que Rogelio decidiera robarse tu alma, exactamente como Armando. Notas la amabilidad con la que te trata y supones que eso suple todo lo que no hablarán en la noche.  Varios tragos después, la ciudad sigue a oscuras, te despides de Él y sigues tu camino, deben ser las dos y media de la madrugada, pero la oscuridad te hace sentir menos solo, no sabes porque el recuerdo de Rogelio anda detrás de ti, será porque tienes años de no hablar de Él, por tratar de borrar ese nefasto suceso de tu vida, tal vez sea la fecha nostálgica del año o por esa última platica que tuvieron. No sé, era tu amigo, tu familia, ¿por qué se quiso llevar tu alma?

Al fondo suena una canción irónica, al parecer hoy será una noche, oscura e irónica, tratas de poner atención para escuchar si verdaderamente dice lo que según tú entiendes, y sí, es un sonido totalmente contagioso y dice: 

No fags, no drugs, no sluts…  I want your soul

No fags, no drugs, no sluts…  I want your soul

No fags, no drugs, no sluts…  I want your soul

 

Dónde dormirás se ha vuelto tu mayor preocupación, pues no traes llaves y tus amigos no contestan tus llamadas, sabes el dónde acabarás pero te da frío pensarlo, un callejón. Tienes a quien llamar para no dormir en la calle, pero no quieres hacerlo, el recuerdo de Rogelio te ha puesto frío, no quieres tener más amigos ni contacto con otros, no quieres que termine así, sabes que no lo dices precisamente en que todo terminará en muerte, pero si en nada. Todo pierde el sentido y decides tomar la última cerveza antes de sentarte en un callejón.

Fabián está dentro, ve tu estertor y te invita los tragos, prendes un cigarro antes de que en verdad te congeles y le cuentas el cómo has dado a parar ahí. ¿Rogelio mandó a este amigo que tenías tiempo de no ver? o fue la mera casualidad. Te han salvado del frío, dormirás en su casa, y te sorprende la poca preocupación de tus amigos hacia ti. Ahí vamos, rumbo a nada, comienzas a entender a Rogelio, pero no terminas de comprender la forma en que solucionó sus conflictos, la muerte no es una solución racional, piensas.

Han pasado varios días y tu piercing sigue sin aparecer, ya estas comenzando a pensar que de verdad esto ha pasado para que de una vez por todas te deshagas de él, cuando por cualquier cosa, volteas al suelo y ves brillar una bolita metálica, es tu piercing brillando más que nunca…

Recibes la llamada de Jesica y van por un café, platican de todo y por alguna razón hablan de Rogelio y te confiesa que ella alguna vez pensó tomar ese camino, caray y tu tan feliz por haber encontrado tu bolita metálica.

Es una mañana clara, tenía meses que no apreciabas una de esa forma, vas caminado por… crees  que la calle se llama pocitos, no ubicas bien, pero alcanzas a leer “La resignación es un suicidio cotidiano……Balzac”, poco faltó para que cayeras del asombro. Entras a la exposición y son tres cadáveres, el lugar parece una morgue muy a la pop art, y es como si aquella mañana fuese hoy. También era fresca, fuiste a casa de Rogelio pues no fue a la escuela, tenias llave de su casa, pues eras como otro hijo para sus padres, y ÉL era como ese hermano que no tienes.  Sus padres estaban en el trabajo, como era usual, abres la puerta y todo luce igual, perfectamente ordenado y limpio. Subes las escaleras…. Subes las escaleras de la galería pop art y vislumbras un cuerpo recostado… abres la puerta de su cuarto y lo ves recostado… te acercas a la escultura y está perfectamente tallada, la perfección en su terminado es tan real… a primera vista sabes que dormido no está y que su color típicamente lánguido se ha tornado en una combinación entre azul y morado. La galería esta sola, sólo tú y esas esculturas tan vívidas, notas como el portero comienza a preguntarse por qué luces tan pálido… Te acercas a su cama y lo tocas, su cuerpo está frío, el tuyo también… acercas tu mano a la escultura para tocarla con las yemas de tus manos… tocas la cara de Rogelio… alejas tu mano de la escultura y ves la nota suicida que cuelga de su pie… ves el pequeño mueble que está junto a su cama y coges el papel que hay ahí…  la nota en la escultura dice: los quiero, no culpen a nadie por esto, es mi decisión… la del Él dice: nada tiene sentido, no siento nada. Me han robado mi alma, no dejen que la suya se sienta acorralada y se las roben por no hace lo que quieren. Me gustaría decirles que los amo, pero repito, no siento nada. Observas fijamente su librero, es enorme y tiene todos los libros que siempre has querido leer y él si leyó.

Tu mente sigue en aquella mañana, tu cuerpo sigue frío, no sientes nada y, nada tiene sentido; sólo que, tú sigues vivo.

CoLdBuDY

 

 

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