6. El desbloqueo.

Será por el Diablo que lo tengo todo y nadie me tiene a mí.

Fidelia Caballero.

 

 

Justo cuando creías tener menos inspiración que nunca, hay todo un alboroto en tu interior, los coches pasan lado tuyo tan rápido que hacen que tu pequeña reliquia se tambaleé. Cuántas veces pasaste por ese lugar preguntándote, dónde terminaré este viaje, ¿a caso aquí? Cuántas veces fuiste y viniste con esa sonrisa característica en los labios, ibas sin expectativas y regresabas con todo el ánimo del mundo, libre. Y ahora, desde la enorme ventana ves pasar a gente con esa misma sonrisa que ya no tienes por algún motivo, pero sigues siendo libre, sólo que hay algo obstruyendo la sensación.

Cuando viste esos pantalones azules, pensabas en alguien más, pero decidiste que se te verían bien, “van conmigo” te dijiste. Es curiosa la situación, pensante usarlos para cuando vieras a tu personita medio especial en turno e, irónicamente cuando los has usado, no le ves.

Es viernes y jamás habías esperado el fin de semana tan ansioso, sabías que tocaría Daniel y eso sonaba ya interesante, pero el plan en sí no te convencía y, más cuando apareció tú “idilio” on line. Por alguna razón siempre terminas con tremendo desazón con sus pláticas, tal vez porque esperas algo que no te puede dar o que tal vez tú ni siquiera puedas manejar. Es por eso que al llegar al lugar de la fiesta, te sorprende ver la decoración avange garde según te informa tu nueva amiga, Daniela. Estabas fumando un cigarrito en los pastitos del lugar, iluminado tan sólo con una tenue luz que desprenden los focos que abrazan las palmeras del jardín, nadie lo sabe, pero te recuerdan cosas que no has vivido y mueres por hacer, qué frase tan irónica ¿no?

Estabas admirando las fornituras luminosas que colgaban del techo y te imaginabas una escena totalmente sensual, tu, abrazado con quien sea, sintiendo su piel, oliendo su pelo, admirando sus ojos y sintiendo su boca cuando, Daniela se acerca y te da un flyer, te saca de tu fantasía pero no la odias por eso, en verdad estabas imaginando semejante pendejada…

Platican brevemente y sabes que no se ha ido porque le has gustado, pero esta vez no andas de mood para ligue o, ¿no te gustó la chava?, fea no era, pero andas bloqueado. Es como si el corazón estuviera lleno de arena y no de sangre, como si tu piel fuese de papel y todo te pone histérico, mierda, todo por culpa de un impulso de sangre a la cabeza. Deseo…

Tres en un año, es poco o mucho, qué es mucho, qué es poco, nada que decir, nada que hacer, lo segundo no te importa, lo primero anda en Europa y  lo reciente ya no te llena. Eso es estar bloqueado. Pero está noche verás como el demonio que andabas sofocando se escapa por tu ombligo y te hará torcer todo.

En algún momento la buena música llega de nuevo, ya que se había interrumpido por un pequeño desorden de electricidad, y te dispones a viajar.

No puedes evitar voltear a ver todo lo que llama tu atención, y eso incluye personas. Últimamente te andas comportando como decente, así, salir con tus amigos, leer y no vituperar. La verdad es que debió ser que andabas pensando en cosas muy interesantes, andar buscando situaciones idílicas y nada más, nada.

Mala copeaste cada que pudiste, pero ya fue suficiente y eso que para ti, nunca es suficiente. Vas caminando por la tarde totalmente distraído, pero no lo suficiente para ver a una bonita persona, pasas desapercibido unos segundos y ya te vio. Observas como se introduce en el coche y te imaginas como sería si pudieras besarle. Arranca su coche y tú ingresas al tuyo, ves como el sol está ocultándose y los rayos solares hacen que tu piel luzca amarilla, como si no fuera lo suficientemente pálida. Te acomodas y el Ipod te abraza, ves pasar a tu nuevo deseo frente tuya y decides seguirle; maldita suerte o karma o lo que sea, te detienen en el estacionamiento por algo sin importancia y ya no podrás seguir tras su coche gris. Un poco frustrado subes el volumen del reproductor y ya eres el pasajero, de Iggy Pop.

 Ingresas a la vía rápida de la ciudad y ni quien te detenga, avanzas y avanzas entre los coches y camiones que no deberían estar ahí, odias conducir pero amas la sensación que produce en ti, tus ojos están cansados y cantas la canción en turno.

La fiesta esta de un mood cálido, casi flojeroso piensas. Sigues teniendo el mal sabor de boca que dejó tu plática con el idilio en turno, ¿qué necesidad de sentirte así?, pues si tu quisieras ya estarías más que beodo, pero hay algo que te lo impide, es ese bloqueo en tu sistema causado por una puta hormona llamada, shit, ¿cómo se llamaba?

Prendes un cigarro y ya la hormona capta que debe irse, andaba invocando a su amiga la nostalgia, imagínate, combinación fatal. Cuantas ganas traes de mois, pero ni eso quitará eso que sientes, así que mejor cierras los ojos y te sientas en el pasto más verde que tus ojos hayan visto, pobrecito.

No sabes en qué momento, pero estás rodeado de amor, si, de parejitas besándose y te sientes demasiado incomodo por estar fuera de lugar; en el fondo sabes que no es incomodidad, es más bien decepción de ti mismo, pues tu bien sabes que no quieres nada de eso, sólo es parte de tu comportamiento social y quieres saber qué se siente ser importante en la vida de alguien más, preocuparte por alguien que no seas tú, sentir celos, sentir.

Piensas en la mujer que se acercó a ti tan entregada y, de su liviandad que te molesto tanto, de aquella otra que tenía las manos más feas que hayas tocado en toda tu existencia, y por eso no quieres nada. Y viene a tu mente la forma en que conociste lo que más te ha llenado, lo indescriptible, pero el problema es que es igual a ti.

Sientes como poco a poco la sensación va desapareciendo, tus preocupaciones se van alejando una a una, se acerca a ti Juan, dispuesto a picotear, a molestar, a sacarte de quicio. Haces lo que mejor sabes hacer, huyes. Pero esta vez hay algo que te hace querer regresar, nadie lo sabe, ni tu lo sabías y es por eso que sientes un bloqueo en el alma, ya te importa alguien más que tú, ya tienes amigos, o al menos uno y no quieres fracasar en eso aunque ya sabes que tarde o temprano se debe terminar. La fiesta se acaba, tu escuela se acaba, la hora de trabajar termina y tú sigues como siempre estás, sólo y más sólo, que alegría.

Detienes el auto y bajas para ingerir nicotina, es una maldita maña nueva que te parece de lo mejor. El sol ilumina tus ojos y reflexionas sobre lo que acaba de pasar; rebasaste el coche gris y ya no quisiste saber más del asunto, si hubieran sido unos días más atrás, estarías divagando y formando una pendeja historia de qué hubiera pasado si le conocieras.

La vista de la ciudad te parece increíble, quisieras vivir para siempre, pero en realidad que pereza. Quieres saber por qué estás ahí y sientes arena en el corazón, pero tú ya lo sabes, lo sabías antes y ahora, te importa algo y no puedes huir como lo haces siempre, estás jodido y debes quedarte por un tiempo más, cuánto, no sé, debes pasar esto solito…. ¡mierda! que humor tan pesado estás sintiendo, hasta lo contagias, le escupes y dices que su plática es más que aburrida, es estúpida, es como es.

Es bueno tragarse a sus demonios, pero es mejor escupirlos, desenterrarlos y eso es lo que haces, lo escupes, porque ahora uno sólo te ha estado fastidiando la existencia. Tomas un poco de agua y te alejas de él poco a poco, no lo escuchas, mezcla verdad y mentira. Dice lo que quieres oír y después se retracta, tú sabes el juego pero hoy no tienes ganas de participar. Lo despides con un simple “déjalo así” y te vas lo más lejos de su perímetro deseando jamás volver, y es como si un tranquilizante hubiese sido introducido en tu cuerpo, sientes que puedes respirar de nuevo, que la sangre ya no es arena, es roja y sabe dulce, pero sigues con esa desazón en tu alma, y te irás, pronto, dejarás todo lo que conoces y este es sólo el inicio, primero el diablo, luego lo demás.

 

CoLdBuDY

 

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