5. HangOver

Tic tic tic tic, sientes la sangre pesada, el calor hierve tu sangre al máximo, sientes ganas de salir corriendo, volteas a todos lados buscando otra mirada distraía a la cual puedas sonreírle, y la encuentras, es la de él, su condición es un tanto más intensa que la tuya, al menos pudiste sostener el shampu en la regadera sin caerte. Te das cuenta que todos están vestidos formalmente y bajas la mirada para darte cuenta que tu también lo estás, te preguntas ¿cómo? ¿cuándo?  ¿en qué momento?  Pero eso ya no importa……

Ahora estás en la camioneta de tu amigo, se dirigen a llevar a “él” a su casa, desde fuera, se puede vislumbrar que la fiesta aún continúa, respiras hondo y decides ya no ir… de pronto imágenes vienen a tu mente, de ayer, de hace un minuto de todo,  y momentáneamente lo recuerdas, vuelves a  sentir esa desazón que deja una mala conversación producto de la mala copez, y ahora todo tiene sentido…

Es jueves por la tarde, estás viendo una película, tú favorita, esa que no te cansas de ver, cuando anacrónicamente tus amigos están empezando la pre copa, aquella se termina y comienzas el ritual de los atavíos, eliges la combinación y te la pones. Como de costumbre las miradas no se hacen esperar y, a tus espaldas escuchas a un liliputiense hacer un comentario sobre ti, debes aceptar que fue muy bueno, tanto así que reíste un momento. En fin, ya estás en la escuela, todos celebran, se dicen lo bien que se caen, tú, sólo observas el final, pues de antemano conoces las vituperaciones que cada uno se decía y no precisamente de frente, lo cual te parece un momento demasiado hilarico. Por tu mente comienzan a pasar ideas de cómo sería si todos se enteran, pero tú no pierdes el tiempo en nimiedades.     

Un estruendo se acerca hacia la multitud, todos lo esperan, los esperan, a él, al ruido, a ellos, no estás seguro, buscan ese hint de libertad, ese que tú fácilmente encuentras al fumar un cigarrillo o con una buena conversación. Pero ese no es el punto, tú más bien estás pensando en lo bien que lo pasarás en compañía de todos tus amigos, lo demás ya no importa.

Míralos, todos como parvadas tras la carnada, van siguiendo al viento, al sonido que ellos llaman música, ¿qué pensarán? ¿debes tú hacer lo mismo? No, ya lo has hecho por mucho tiempo, crees que es suficiente, pero supones que una última vez no estaría mal. Haces a un lado tu escaso pudor y te unes al rebaño. Por fin, eres uno de ellos, te sientes como ellos, piensas como ellos, respiras como ellos, te aborreces como a ellos.

¿Cuándo fue la última vez que te saliste de éste planeta? Hace una semana y antier, te respondes. Todo tiene sentido, ya todos están metidos en el mismo lugar, bajo las mismas circunstancias, gritando, bebiendo, celebrando. A lo lejos observas a la persona que siempre te ha acechado, le gustas, te observa y piensa que seguramente se está imaginado un futuro utópico entre ustedes; pobre, soliloquias.

Ya es de noche, y recuerdas la frase que dijo que el Gore, ese de que la luna es una puta, y que por eso todos escriben sobre ella, más bien pienso que es como testigo de todas nuestras aventuras, si eso la hace una puta, pobre, entonces mis amigas serían….

En algún momento todos están dispersos como siempre, tú no eres la excepción. De pronto se acerca ella, te felicita, se besan en las mejillas símbolo de amistad, y de pronto comienzan a conversar, se aleja y viene tu mejor amigo, y comienzan a relatar historias de viajes y demás aventuras que les han tocado vivir juntos, si, ya sé, esta es la parte donde sales de este mundo, ¿cómo? Con tu visa y pasaporte actualizados (ya saben)…

Te sientes perdido en un bosque y de pronto te rescata un desconocido, o desconocida, no lo recuerdas bien, de pronto recibes una bofetada, tú la regresas y comienzan a culparte de un crimen que no cometiste, y de pronto estás frente a un estúpido complot resultando de la mala copa, es por eso que ríes y te alejas. Ahí está el amigo, de pronto subes al auto con todos tus demás amigos y pierdes el conocimiento, todo da vueltas, viene a tu mente la letra de una canción, y el auto se detiene, todos bajan y parecen estar molestos, tal vez dijiste algo y no te acuerdas, el amigo te ves desdeñoso y mueve la cabeza desaprobando tu comportamiento, ¿te importa? Claro que no, sólo que te molesta ser juzgado, como si ellos fueran perfectos, bueno, en este mundo de posibilidades, todo es posible. Pero en mi mundo de cierta incredulidad, no creo.

Ahora estas en casa de “él” donde el after está en pleno álgido, obviamente tampoco sabes cómo llegaste ahí, pero lo agradeces, pues es lo que querías, estar con todos tus verdaderos compañeros, la noche ha filtrado a los intrépidos, ¿en qué acabará esto? Piensas en tus adentros.

Todo sigue dando vueltas, y así seguirá, ¿qué el mundo no gira? Entonces no hay de qué preocuparse. Esa noche te prometieron amor verdadero, amistad verdadera, pero, ¿qué es verdadero? Así que mejor tomas un fuerte respiro, cierras tus ojos, piensas en cosas azules (pues el azul es tu color preferido), te abres paso entre las personas que pululan dentro, abres la puerta del cuarto, frotas tus ojos, cierras la puerta, y te tiras sobre la cama. No falta mucho para que amanezca, ya casi es otro día. Te pones en posición fetal y sollozas, gracias.

 

CoLdBuDY

 

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