1. Sálvame Del Montón

De pronto esa sensación otra vez, esa desazón que te provoca el platicar cosas desagradables; lo único que quieres es salir corriendo y que el aire choque en tu rostro para haber si así dejas de pensar estupideces…Tomas las llaves de tu mini Cooper, desactivas la alarma desde la puerta de tu departamento, bajas las escaleras rápidamente, observas de reojo el pasto verde e inhalas el aire fresco que éste desprende, luego, abres la puerta del coche y te subes en él.

Esperas unos segundos antes de encender el auto, pues la sensación de pasto fresco ha quedado clavada en tu olfato; empiezas a pensar en lo divertido que hubiera sido haber conocido a esa linda muchacha que te sonrió desde lejos, invitándote a acercarte, ¿Por qué no lo hiciste? Es la pregunta que pasa en tu cabeza una y otra vez en todos los idiomas que hablas….

Por fin decides dar vuelta al switch y así arrancar de cero a 30km/hr esperando que la patrulla no te vea. Los recuerdos invaden tu mente, te acuerdas de tu primer beso, de tu primer examen reprobado, de la sensación eternamente duradera de una excelente conversación, de todo y de nada… piensas en lo bien que te caería una pequeña inhalación de mois.

Sales del estacionamiento y manejas por inercia, no sabes a dónde te diriges, pues tu mente ya está bastante ocupada pensando otras cosas. Así avanzas entre los árboles, la gente, los perros, los edificios, el metro hasta que, de pronto te percatas que estas en  Av. Palmas, ¿Cómo llegaste ahí? Supones que tuviste que dar vuelta en la glorieta Insurgentes, pues ¿De qué otra forma habrías llegado ahí?

Ahora te acuerdas de que no muy lejos de ahí viviste una de las noches más bizarras de toda tu corta y no por eso menos interesante vida, pero ¿Qué no es bizarro? Aumentas la velocidad esperando esa sensación de peligro que provoca la adrenalina en tu sistema, tomas un cigarrillo de la cajetilla que guardas secretamente en la guantera del coche, lo enciendes y le das un fuerte golpe, esperando que éste te traiga de regreso a la tierra, pues hace días que pareces como haber salido de ella.

Regresas a casa, pues debes prepararte para otra noche más en la ciudad y esperas encontrarte con toda la gente buena copa que has conocido desde que llegaste a ella.

Ya son las diez de la noche, estás en casa de Anton y con todos los demás amigos, bebiendo tragos y platicando de la semana fastidiosa que todos tuvieron, pero ¿Qué es una buena platica sino quejarse de algo?  El punto es que ya no estás pensando en “hubiera hecho…” sino en lo divertida que será está noche, ¿Cómo lo sabes? Simple presentimiento.

Llegas después de una hora de camino, al rancho de los García, desde fuera logras percibir la buena música que están tocando y vislumbras a toda las personas que esperabas estuvieran ahí. Ya transcurrió una hora desde que llegaste y todos tus amigos se dispersaron a lo largo y ancho del lugar y cuando menos piensas tú también, estás platicando con todos menos con tus amigos, ellos entenderán, piensas.

Te encuentras amigos con los que estudiaste la preparatoria y universidad, tantas cosas que contar, tantos eventos que planeas con ellos ¿Se harán realidad? Piensas en tus adentros. Sientes la mirada de alguien a lo lejos, volteas discretamente para reconocer y aciertas, es ella, pero no está sola, está con tu primo y en ese momento, no sabes si reír o ponerte triste, pero como eres tú, naturalmente, te ríes de la situación, y continúas con tu charla….

Aunque trates de disimular, tú ya no estás en esa plática, sólo sonríes para no parecer grosero, pero en realidad ya no estás poniendo atención a lo que tan celosamente te cuenta María. Piensas en lo divertido que sería recorrer las calles de la ciudad con ella, en sentir el sabor de su aliento, aunque por dentro sabes que eso te daría asco, sólo lo piensas para agregar emoción a tu pensamiento. Y te odias pues sabes que esos soliloquios son dignos de un imbécil.

Ingieres una dosis generosa de vodka, la suficiente como para poner los pies en la tierra, después un poco de mois, para entonarte en la fiesta, piensas ¡ya no debería hacerlo! Pero es básico, además es el requisito que se te pide por estar ahí. Asco ¿no?

Es una noche fresca, diriges tu mirada hacia la luna, piensas que es el final perfecto, quieres que sea el final perfecto, cuando tu deseo se ve cumplido, pues el DJ toca Insomnia by Faithless, tu himno…

Creíste estar volviéndote loco, piensas que es por falta de sueño, por falta de todo, pero eso ya no importa, pues sabes que el precio de hacer lo que quieras es estar solo, y eso, lejos de ponerte triste, te anima y continúas platicando pues sabes que viene lo mejor, la hora de conocer a la persona que te ubicará y te salvará del montón, aunque sabes que esa frase la inventaste para ponerle sabor al soliloquio… pero en tus adentros así quieres que suceda.

 

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